Tras conocerse el incremento del 1,3% en la inflación, impulsado por los combustibles, especialistas analizaron el impacto directo en el costo de los arriendos, la apreciación de la UF y el desafío que enfrenta la industria para atraer compradores.
El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reveló esta mañana que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) anotó una variación mensual de 1,3% en abril, su mayor salto desde julio de 2022. Aunque la cifra se situó levemente bajo el 1,5% que proyectaba el mercado, el impacto en la economía familiar y, especialmente, en el sector inmobiliario, genera preocupación entre los especialistas.
Para Cristian Lecaros, CEO de Inversión Fácil, este incremento, que se explica casi en su totalidad por el precio de la gasolina y el diésel, es una «señal de alerta» para quienes buscan adquirir una vivienda o ya están pagando una.
«Esto implica créditos hipotecarios caros por más tiempo, arriendos y servicios ajustados por UF al alza, y una erosión del poder de compra», explica Lecaros. El experto añade que, bajo este escenario, la meta de inflación del 3% se ve lejana, proyectándola recién para mediados de 2027. «Si bien el sector inmobiliario sigue siendo un refugio, hoy es fundamental analizar bien la demanda», advirtió Lecaros.
Desde la perspectiva contable y tributaria, Patricio Gana, director de AK Contadores, fue tajante al señalar que la inflación es el «principal enemigo» de las inmobiliarias debido a su capacidad para ahuyentar a los inversionistas y compradores finales.
«Las personas no van a comprar propiedades cuando tenemos procesos inflacionarios altos. Cuando se aprecia demasiado la UF, las personas arrancan de los créditos hipotecarios y, por lo tanto, se debilita toda la industria inmobiliaria», sostuvo Gana.
El director de AK Contadores enfatizó que este fenómeno impacta directamente en el bienestar social, asegurando que «la inflación es equivalente a pobreza». En ese sentido, destacó la importancia del rol que tiene el Banco Central para evitar que el sector se estanque ante el encarecimiento del costo de vida.