● En el contexto actual, es crucial prestar atención ante los primeros síntomas de la gripe, ya que el frío y el viento ponen nuestros oídos bajo un estrés constante y basta solo un descuido para terminar con un problema más grave en nuestra audición.
Ante el aumento de infecciones respiratorias como la influenza y el virus sincicial, especialistas llaman a no esperar al invierno para tomar medidas de cuidado, ya que estas enfermedades no solo afectan la nariz y la garganta, sino que también pueden impactar directamente la audición.
El frío, el viento y los cambios de temperatura generan un estrés constante en el organismo, especialmente en los oídos. Por eso, la prevención temprana se vuelve fundamental: basta un descuido para que un resfriado evolucione en complicaciones auditivas que podrían evitarse con cuidados oportunos.
Según explica la fonoaudióloga de GAES, Gloria Sanguinetti, muchas personas no relacionan los resfriados con problemas auditivos, pero esta conexión es más común de lo que se cree. Durante una infección respiratoria, la trompa de Eustaquio puede bloquearse por acumulación de mucosidad, generando sensación de oído tapado, disminución de la audición e incluso infecciones como la otitis media.
Este escenario refuerza la importancia de actuar antes de que aparezcan los síntomas más intensos. La prevención no solo reduce el riesgo de infecciones, sino que también evita consecuencias a largo plazo en la audición.
Grupos como niños y adultos mayores requieren especial atención. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, un alto porcentaje de niños tendrá al menos un episodio de otitis en la infancia, lo que puede afectar el desarrollo del lenguaje si no se trata a tiempo. En adultos mayores, un sistema inmune más vulnerable aumenta el riesgo de complicaciones.
Los síntomas como dolor de oído, secreción, congestión, fiebre o dificultad para dormir no deben minimizarse. Ignorarlos o postergar su tratamiento puede derivar en problemas auditivos persistentes.
Prevención: el cuidado empieza antes del invierno
Adoptar hábitos preventivos de forma anticipada puede marcar una gran diferencia. Algunas medidas clave incluyen:
1. Mantener una buena higiene nasal: usar solución salina ayuda a evitar la congestión y reduce la presión en el oído.
2. Hidratarse constantemente: favorece el funcionamiento de las mucosas y la eliminación de infecciones.
3. Evitar cambios bruscos de temperatura: proteger los oídos del frío disminuye el riesgo de inflamación.
4. Consultar de forma oportuna: ante molestias persistentes, acudir a un especialista permite prevenir complicaciones mayores.
5. Fortalecer el sistema inmunológico: una alimentación equilibrada y buen descanso son fundamentales.
Finalmente, los especialistas coinciden en que los chequeos preventivos no deberían postergarse hasta el invierno, sino integrarse como parte de una rutina de cuidado durante todo el año.