El puerto de Granadilla en Tenerife acogió el desembarco de los viajeros del MV Hondius bajo estrictas medidas de seguridad tras el brote que dejó tres fallecidos.
La madrugada de este domingo 10 de mayo, el crucero neerlandés MV Hondius en el que se detectó casos de hantavirus atracó en el puerto de Granadilla de Abona, al sur de Tenerife, para dar inicio a un complejo operativo de evacuación tras una crisis sanitaria de 40 días.
El buque, que partió el 1 de abril desde Ushuaia, Argentina, trasladaba a 152 personas de 23 nacionalidades diferentes en una travesía que se transformó en una emergencia internacional debido al brote de la cepa Andes del hantavirus.
Bajo la supervisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS)y el Gobierno de España, se coordinó la salida de los pasajeros mediante protocolos de alta seguridad para facilitar su repatriación y aislamiento en sus países de origen, mientras las autoridades locales confirmaron que no hay riesgo para la población canaria.
Un operativo internacional de alta seguridad
El desembarco comenzó a las 9:40 hora local, empleando lanchas para trasladar a los pasajeros desde el buque fondeado hasta el muelle, donde se realizó un triaje sanitario bajo carpas blancas antes de su traslado al aeropuerto Tenerife Sur.
En total, 94 personas abandonaron la embarcación durante la primera jornada, incluyendo a 14 españoles que fueron trasladados en un avión militar hacia el Hospital Gómez Ulla en Madrid para cumplir su cuarentena. Para este lunes, se contempla el traslado de otros 24 pasajeros.
El operativo contó con la participación de la Unidad Militar de Emergencias (UME), drones y patrulleras de la Guardia Civil para garantizar el aislamiento total de los viajeros durante su paso por la isla.
La operación de avituallamiento barco a barco, habitual en los fondeos, se prolongará por espacio de entre cuatro y cinco horas, en función de la presión aplicada, explicó hoy a los periodista el presidente de Puertos de Tenerife, Pedro Suárez.
Además de combustible, el crucero recibirá el avituallamiento de suministros con las barcazas utilizadas en el desalojo de pasajeros y tripulantes.
Está previsto que en la tarde de este lunes sean desembarcadas las últimas personas, que tomarán dos vuelos, uno hacia Australia, que trasportará a seis personas, y otro de Países Bajos, con 18 pasajeros.
Vigilancia extrema ante nuevos síntomas y cuarentenas
Por su parte, el diario británico The Guardian informó que los 22 ciudadanos del Reino Unido evacuados aterrizaron en Manchester para ser trasladados a una cuarentena hospitalaria en Merseyside, específicamente en el hospital Arrowe Park de Wirral.
En Estados Unidos, el Departamento de Salud indicó que de los 17 estadounidenses repatriados hacia la Base de la Fuerza Aérea Offutt en Nebraska, uno presentó síntomas leves y otro dio positivo en una prueba PCR para la cepa Andes.
Cronología de una travesía marcada por la tragedia
La crisis sanitaria se gestó de forma progresiva desde la salida del barco en Argentina, registrando la primera muerte el 11 de abril cuando un pasajero neerlandés falleció en su camarote.
La tragedia se extendió con el deceso de su esposa el 26 de abril en un hospital de Johannesburgo y una tercera víctima de nacionalidad alemana el 2 de mayo, lo que llevó a la OMS a confirmar que se trataba de la cepa Andes, la única documentada con transmisión entre humanos.
El crucero enfrentó dificultades logísticas adicionales cuando el gobierno de Cabo Verde denegó su entrada a puerto por seguridad pública, obligando al buque a navegar hacia aguas españolas tras la petición de auxilio de los organismos internacionales.
Controversia por el desembarco en Canarias
El operativo no estuvo exento de tensiones políticas internas en España debido a la oposición inicial del Gobierno canario para permitir el atraque del buque en sus muelles.
Según información del diario El País de España, el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, intentó boicotear la operación enviando a la ministra de Sanidad una captura de pantalla de una búsqueda realizada con inteligencia artificial que subrayaba la capacidad de las ratas para nadar hasta la costa y propagar el virus.
No obstante, los técnicos del Ministerio de Sanidad desestimaron el argumento al señalar que el reservorio natural de esta variante es el ratón colilargo patagónico, una especie que no nada, lo que llevó a la Dirección General de la Marina Mercante a imponer la entrada del barco mediante una resolución administrativa.