• En el marco del Día Mundial de la Salud de las Encías, expertos advierten que más del 90% de los adultos presenta algún grado de enfermedad periodontal y llaman a fortalecer la prevención.
En nuestro país las enfermedades periodontales se han convertido en un problema de salud pública silencioso, pero de gran impacto. Según estadísticas del Ministerio de Salud, más del 90% de los adultos presenta algún grado de enfermedad a las encías y en el grupo de 35 a 44 años, cerca del 77,5% padece periodontitis severa o avanzada, cifras que superan el promedio mundial.
En el contexto del Día Mundial de la Salud de las Encías, que se conmemora el próximo 12 de mayo, la doctora Ángela Anzola, periodoncista de Clínica Mora Pavic, advirtió sobre la baja percepción de riesgo que existe en torno a estas enfermedades. “La realidad chilena es preocupante y, en muchos casos, subestimada. Tenemos una altísima prevalencia de enfermedades periodontales, lo que refleja no solo deficiencias en hábitos de higiene, sino también una baja percepción de riesgo por parte de la población. La salud bucal sigue sin integrarse completamente como parte esencial de la salud general”, señala la especialista.
La doctora explica que la gingivitis corresponde a la etapa inicial de la enfermedad periodontal y se caracteriza por inflamación, enrojecimiento y sangrado de encías. Aunque es reversible, muchas personas normalizan estos síntomas y no consultan a tiempo. “La gran mayoría de los adultos presenta al menos gingivitis. Es decir, encías inflamadas que sangran al cepillado. Aunque muchos lo consideran normal, no lo es. Es una señal de enfermedad activa que requiere atención”, enfatiza.
Cuando la enfermedad avanza, puede transformarse en periodontitis, una condición crónica que destruye el soporte de los dientes y puede provocar movilidad dental e incluso pérdida dentaria. “La periodontitis ya no es reversible, pero sí puede controlarse en el tiempo con tratamiento adecuado y mantenciones periódicas”, explica.
Impacto más allá de la boca
Además de afectar la salud oral y la calidad de vida, la enfermedad periodontal también se relaciona con patologías sistémicas. “Las encías inflamadas actúan como una puerta de entrada para bacterias al torrente sanguíneo. Esto genera una respuesta inflamatoria sistémica que puede agravar enfermedades crónicas”, afirma la especialista.
Entre las patologías asociadas se encuentran la diabetes descompensada, enfermedades cardiovasculares y complicaciones durante el embarazo. Según la periodoncista, las altas cifras responden a múltiples factores, entre ellos la falta de educación preventiva, el acceso desigual a la atención odontológica y hábitos deficientes de higiene oral. “Muchas personas no utilizan hilo dental, no mantienen una técnica adecuada de cepillado y solo consultan cuando existe dolor, lo que falta es incorporar la prevención como un hábito constante”, sostiene.
La situación también preocupa en niños y adolescentes, donde las cifras de gingivitis continúan aumentando debido a malos hábitos desde edades tempranas, dietas altas en azúcar y controles odontológicos poco frecuentes.
Señales que no deben ignorarse
La doctora Anzola recalca que existen síntomas que nunca deben considerarse normales, como el sangrado de encías, inflamación, halitosis persistente, retracción gingival o movilidad dental. “Ninguno de estos signos es normal. Detectar la gingivitis a tiempo puede evitar el desarrollo de periodontitis, una enfermedad silenciosa pero altamente destructiva”, advierte.
Entre las recomendaciones principales está cepillarse correctamente al menos tres veces al día, utilizar hilo dental diariamente, complementar con enjuague bucal y acudir al odontólogo de manera preventiva cada seis meses, incluso sin molestias. “Prevenir hoy es evitar tratamientos complejos mañana. La salud de las encías no solo permite conservar los dientes, sino que también impacta directamente en la salud general y la calidad de vida”, concluye.