En la planta Aguas CAP, en Caldera, el Presidente de la República, José Antonio Kast, abordó los desafíos de seguridad hídrica que enfrenta el país, especialmente en la macrozona norte. En ese contexto, se relevó que actualmente existen 32 sistemas de agua no convencional operando en Chile y 52 proyectos en distintas etapas de desarrollo, equivalentes a una inversión estimada cercana a los US$ 20 mil millones.
Junto al ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, la delegada de Atacama, Sofía Cid, representantes de la industria y especialistas, el Mandatario dio a conocer la nueva ley de desalinización, la que permitirá avanzar en seguridad hídrica, crecimiento económico y desarrollo regional, señalando que el agua es un recurso esencial para el funcionamiento de sectores estratégicos como la minería, la agricultura, el desarrollo inmobiliario y el turismo.
«Este es el primer paso; costó darlo, esperamos que los próximos sean mucho más rápidos. Nuestra ministra del medioambiente está ocupada en dar mayor certeza y celeridad al tratamiento del tema ambiental», señaló el jefe de Estado, quien también indicó que el país debe acelerar los trámites de los distintos permisos para dar paso a mayor inversión.
«Si aceleramos los trámites, en vez de siete o diez años, se puede producir en tres o cuatro, y eso compensa en parte el riesgo que podría considerar la inversión. Si damos certeza en la ejecución de las obras, se puede complementar lo que está haciéndose. Que sea una planta multipropósito es muy relevante, porque también le da a conocer a las personas que puede cambiar su condición de vida», indicó desde Caldera.
Asimismo, el Presidente Kast enfatizó que el país enfrenta una brecha hídrica estructural hacia 2050, particularmente en regiones como Atacama, Antofagasta y la Región Metropolitana, lo que hace imprescindible desarrollar nuevas fuentes de abastecimiento como el agua de mar y el reúso de aguas residuales.
La nueva legislación contempla, entre otros elementos, la creación de una concesión marítima especial de desalación, una Estrategia Nacional de Desalación, nuevas herramientas para infraestructura compartida y procedimientos reglados para agilizar permisos y otorgar mayor certeza a los proyectos. Además, incorpora mecanismos para resguardar el consumo humano y fortalecer la gestión eficiente del borde costero.
Durante la actividad también se destacó el caso de ciudades como Caldera y Chañaral, que actualmente se abastecen completamente con agua desalada, demostrando la viabilidad de esta tecnología para asegurar el suministro urbano en zonas afectadas por escasez hídrica.