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Cáncer de piel: señales de alerta que no se deben ignorar

Uno de los principales signos de preocupación es la persistencia de lesiones cutáneas que no cicatrizan en un periodo de tiempo razonable.

El cáncer de piel es una de las enfermedades más frecuentes en cirugía de cabeza y cuello y, en muchos casos, está asociado a la exposición prolongada a la radiación ultravioleta. Por ello, los especialistas advierten sobre la importancia de reconocer signos tempranos que permitan un diagnóstico oportuno y un mejor pronóstico.

Entre los tipos más comunes de cáncer de piel se encuentran el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular, lesiones que suelen manifestarse con cambios visibles en la piel, especialmente en zonas expuestas al sol como, por ejemplo, el rostro.

El Dr. Alexander Adauy, especialista en cirugía de cabeza y cuello de Clínica Colonial, explica que estas lesiones “se manifiestan habitualmente con un color anormal, destacando sobre la piel; muchas veces son ulceradas y sangran espontáneamente”.

Heridas que no cicatrizan, una señal de alerta

Según el profesional, uno de los principales signos de preocupación es la persistencia de lesiones cutáneas que no cicatrizan en un tiempo aceptable.

“La capacidad de regeneración de la piel es un indicador clave. Si notas una lesión que no se cura en un periodo razonable de dos a tres semanas, sino que persiste o crece, es momento de consultar a un especialista para un estudio profundo y su correcta derivación”, complementa el Dr. Adauy.

El especialista recalca que la detección temprana puede marcar una gran diferencia en el tratamiento, ya que muchos casos diagnosticados a tiempo tienen altas probabilidades de curación.

Melanoma: el cáncer de piel más agresivo

El melanoma es considerado el tipo de cáncer de piel más agresivo debido a su rápida capacidad de propagación. Sin embargo, detectarlo tempranamente puede cambiar drásticamente el escenario clínico.

Por ello, se recomienda observar periódicamente lunares y manchas en la piel, prestando atención a señales como cambios físicos (crecimiento repentino o bordes poco definidos); sensaciones (si el lunar pica, arde o presenta pigmentación irregular); y sangrado (cualquier ulceración sin causa aparente).

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