Especialistas advierten que tecnologías como el riego por goteo y la fertirrigación son esenciales para optimizar el uso de agua y nutrientes durante todo el año, evitando pérdidas económicas incluso en temporadas de mayores precipitaciones.
Con la llegada de las lluvias y las bajas temperaturas, muchas labores asociadas al riego suelen quedar fuera de las prioridades agrícolas. Sin embargo, los expertos advierten que el manejo eficiente del agua y los nutrientes continúa siendo fundamental durante el otoño y el invierno, especialmente en un escenario donde la disponibilidad hídrica en Chile sigue siendo incierta y las precipitaciones presentan comportamientos cada vez más irregulares.
Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la agricultura representa cerca del 70% del consumo mundial de agua dulce. A nivel local, la extensa crisis hídrica ha obligado al sector agrícola chileno a priorizar herramientas de precisión para proteger la productividad y reducir las mermas.
En este contexto, los especialistas destacan que sistemas como el riego por goteo y la fertirrigación no deben entrar en pausa. Por el contrario, continúan siendo relevantes durante la temporada de lluvias al mantener un control milimétrico sobre las necesidades del cultivo.
“Existe la percepción de que en invierno el riego deja de ser importante, pero la realidad es que los cultivos siguen requiriendo una gestión eficiente del agua y de la nutrición. Las precipitaciones ayudan, pero no reemplazan un manejo técnico adecuado”, explica Nicolás Zepeda, ingeniero agrónomo y experto en sistemas de riego de Dripsa.
El riesgo silencioso de perder fertilizantes bajo tierra
La fertirrigación consiste en incorporar fertilizantes directamente a la red hídrica, permitiendo dosificar la nutrición de forma controlada. Según detallan los expertos, esta tecnología favorece una distribución uniforme y mejora la absorción por parte de las plantas.
Pero el invierno trae un desafío adicional: durante la temporada de lluvias, un manejo inadecuado puede provocar lixiviación de nutrientes. Es decir, los fertilizantes se filtran y se pierden en las profundidades del suelo por el exceso de agua, afectando el desarrollo del cultivo y disparando los costos de producción.
“Uno de los principales beneficios de la fertirrigación es que permite ajustar la entrega de nutrientes según las condiciones reales del cultivo y del suelo. Eso cobra aún más relevancia en invierno, cuando las precipitaciones pueden generar pérdidas si no existe una aplicación controlada”, señala Zepeda.
El especialista agrega que el riego por goteo optimiza el recurso hídrico al aplicarlo directamente en la zona radicular de la planta, mejorando la eficiencia y reduciendo el desperdicio.
“Hoy el desafío agrícola no pasa solamente por disponer de agua en ciertos periodos del año, sino por administrarla correctamente de manera permanente. La agricultura necesita herramientas que permitan tomar decisiones más precisas y eficientes durante toda la temporada”, sostiene el experto de Dripsa.
Desde el sector coinciden en que la digitalización y la incorporación de tecnologías de precisión ya no son un lujo, sino un factor de supervivencia para avanzar hacia modelos rentables y sostenibles frente a un clima variable.
“El uso de herramientas como la fertirrigación no solo aporta eficiencia hídrica, sino también mayor control sobre el desarrollo de los cultivos, optimización de fertilizantes y una mejor planificación agrícola durante todo el año”, concluye Nicolás Zepeda.