El jardín infantil “Los Arrayanes” de Catemu, impulsa una innovadora experiencia Montessori en la educación pública, fortaleciendo la autonomía, el bienestar y el respeto por los procesos individuales de niños y niñas a través de ambientes preparados, formación especializada y un profundo compromiso de su comunidad educativa.
En una sala del jardín infantil “Los Arrayanes” de Catemu un niño trasvasija agua cuidadosamente con un gotario, mientras otra niña explora hojas de diversos tamaños y texturas. Más allá, alguien amasa harina en concentración absoluta y otro párvulo riega la huerta con delicadeza. Nadie compite, cada uno en su hacer en armonía, sin una instrucción única. Cada niño y niña habita su propio descubrimiento. Y en ese universo cotidiano, construido desde el respeto y la autonomía, ocurre algo profundamente transformador: la infancia está siendo mirada con otros ojos.
Desde 2020, esta comunidad educativa de JUNJI Valparaíso comenzó un camino silencioso, amoroso y profundamente comprometido hacia la metodología Montessori, convirtiéndose en una experiencia pionera dentro de la educación pública parvularia de la región. Lo que inicialmente fue un proceso de formación para el equipo educativo, hoy se expresa en ambientes preparados, materiales especializados, espacios cálidos y una propuesta pedagógica donde el aprendizaje nace desde la curiosidad, la exploración y el bienestar emocional.
Ocho funcionarias se certificaron como guías Montessori tras cerca de dos años de estudio y formación especializada en el Colegio Pucalán de Santiago. Este proceso ha sido posible también gracias a una valiosa alianza público-privada impulsada a través del financiamiento de proyectos de Anglo American, permitiendo fortalecer la capacitación de los equipos, la adquisición de material especializado y la transformación de los espacios educativos.
Desde Anglo American destacaron el impacto de esta experiencia educativa en el desarrollo integral de niños y niñas. “Ser testigos de cómo niños y niñas desarrollan su autonomía, curiosidad y confianza para aprender es profundamente significativo y refuerza nuestra convicción de que el trabajo conjunto con las comunidades puede abrir oportunidades y generar transformaciones que perduran en el tiempo y dejan huella en las futuras generaciones”, señaló Claudia Garrido, gerenta general de Fundición Chagres de Anglo American.
Actualmente, otras cuatro funcionarias continúan capacitándose para seguir profundizando este proyecto educativo que ha transformado no sólo las prácticas pedagógicas, sino también la manera de habitar el jardín infantil.
“El cambio más profundo ha sido comprender que cada niño y niña tiene un ritmo, una necesidad y una forma distinta de aprender. Aquí observamos mucho, acompañamos mucho y respetamos profundamente los procesos. Cuando uno entra a las salas se siente calma, concentración y bienestar. Eso emociona muchísimo”, expresa la directora del establecimiento, Yannet Lobos Ibacache.
La transformación también implicó adecuaciones concretas en infraestructura y recursos pedagógicos. Gracias a proyectos adjudicados durante 2024 y 2025 también a través de Angloamerican, el jardín infantil logró fortalecer sus ambientes educativos mediante la adquisición de materiales Montessori especializados, mobiliario adaptado para sala cuna y niveles medios, climatización de aulas y mejoras estructurales orientadas a generar espacios acogedores, organizados y accesibles para niños y niñas.
Pero en Los Arrayanes, el espacio no sólo se alimenta de lo físico. Es parte activa del aprendizaje. En Montessori se habla del ambiente preparado como un “tercer maestro”, y eso aquí se respira en cada rincón: mesas pequeñas a la altura de la infancia, materiales ordenados cuidadosamente, libertad de movimiento, naturaleza, silencio respetuoso y experiencias pensadas para favorecer la autonomía y la autorregulación desde los primeros años de vida.
“Como JUNJI promovemos prácticas pedagógicas que reconozcan a niños y niñas como protagonistas de sus aprendizajes. Lo que ha desarrollado el jardín infantil “Los Arrayanes” refleja cómo la educación pública puede innovar desde el cuidado, el respeto y la confianza en las capacidades de la infancia. Aquí hay un equipo profundamente comprometido que ha construido una experiencia educativa inspiradora para toda la región”, destacó la directora regional de JUNJI Valparaíso, Alejandra Nielsen Molina.
Las familias también han sido parte esencial de este proceso. Muchas comprendieron desde el inicio la importancia de esta transformación y apoyaron activamente las capacitaciones y cambios impulsados por el equipo educativo. Hoy valoran especialmente cómo sus hijos e hijas desarrollan autonomía, habilidades sociales, seguridad y bienestar emocional en un entorno donde son respetados desde su individualidad.
Actualmente, niños y niñas provenientes incluso de otras comunas llegan cada mañana a este jardín infantil buscando algo más que cuidado o educación: llegan a un espacio donde pueden ser, explorar y crecer en libertad.
Y quizás ahí está la verdadera innovación de Los Arrayanes. No en los materiales, sino en algo mucho más profundo y sencillo: haber entendido que educar también puede ser un acto de ternura.