La tecnología, los procesos de vinculación y la cultura laboral son factores clave para impulsar la competitividad de las organizaciones en un mercado laboral cada vez más exigente. En Chile las nuevas expectativas de los profesionales presionan a las empresas, modernizar las prácticas de contratación se vuelve un imperativo estratégico.
La atracción de talento se ha consolidado como un factor estratégico para las organizaciones en Chile. Sin embargo, algunas fallas persistentes en los procesos de contratación están limitando la capacidad de las empresas para responder a las nuevas dinámicas del mercado.
A partir de este enfoque, Deel, compañía global de recursos humanos, identifica cuatro errores frecuentes en la contratación y ofrece recomendaciones para que las empresas chilenas los corrijan y se adapten a las exigencias actuales.
1. Decidir la contratación únicamente por títulos académicos
Imagine que una empresa descarta a un candidato solo por no tener el título universitario requerido en la vacante, a pesar de contar con experiencia comprobable y de haber obtenido resultados exitosos en funciones similares. Este tipo de decisiones, centradas exclusivamente en la formación académica, puede dejar fuera talento valioso, especialmente en un mercado como el chileno, donde la formación técnica y los bootcamps tecnológicos han ganado relevancia como vías alternativas de desarrollo profesional.
Para evitarlo, las organizaciones pueden equilibrar el peso de los títulos académicos, la experiencia, las habilidades técnicas y blandas, considerando que su relevancia puede variar según el tipo de rol y que todos siguen siendo criterios importantes en la evaluación del talento.
2. Desaprovechar la tecnología en los procesos de selección
Gestionar la contratación de forma manual puede hacer más lentos los procesos, dificultar la revisión oportuna de los perfiles y complicar la identificación del talento adecuado. Para el área de recursos humanos, que maneja grandes volúmenes de información, no incorporar tecnología puede limitar la capacidad de análisis y retrasar decisiones relevantes.
Apoyarse en herramientas basadas en inteligencia artificial permite agilizar tareas como el filtro de hojas de vida y la organización de la información. De esta manera, los equipos de selección pueden tomar decisiones más informadas y fortalecer la experiencia del candidato, un aspecto cada vez más valorado por los profesionales chilenos.
3. Abrir una vacante sin tener claro el propósito del rol
Cuando una empresa inicia un proceso de contratación sin tener claro para qué necesita ese rol, es común que el perfil cambie sobre la marcha o que las expectativas no estén bien definidas. Esto puede derivar en vinculaciones que no generan el impacto esperado o en equipos que no logran aprovechar al máximo el talento incorporado, lo que además incide directamente en los índices de rotación. En Chile 7 de cada 10 trabajadores buscaban cambiar de trabajo en el corto plazo, de acuerdo a un estudio realizado por Trabajando.com en 2025, cifra que refleja también el alto costo de procesos de selección poco precisos.
Por eso, antes de abrir una vacante, es fundamental definir qué necesidad busca atender la posición, cuáles serán sus responsabilidades y qué resultados se esperan. Tener esa claridad desde el inicio permite tomar decisiones más acertadas y asegurar una contribución real.
4. Subestimar la importancia de la flexibilidad laboral
No ofrecer esquemas de trabajo flexibles puede afectar la capacidad de atraer y retener talento, especialmente en un entorno donde las expectativas de los profesionales han cambiado de manera significativa tras la pandemia. En Chile, el 81% de los especialistas encuestados en el Estudio Burnout 2025 de Laborum, confirma que la flexibilidad ya no es un beneficio adicional, sino un criterio decisivo para aceptar o permanecer en un empleo. Más allá de una política puntual, también refleja la cultura de la empresa y el nivel de confianza que existe hacia los equipos.
Organizaciones que promueven la autonomía, el trabajo híbrido o los horarios flexibles resultan más atractivas para los candidatos y fortalecen la permanencia de sus colaboradores, un factor especialmente relevante considerando que la entrada en vigencia de la Ley 21.561 de 40 horas.
«Las empresas chilenas están compitiendo por talento en un mercado cada vez más global, y eso exige procesos de contratación más ágiles, estratégicos y apoyados en tecnología. Cuando las organizaciones modernizan la forma en que atraen, evalúan y vinculan a sus equipos, no solo aceleran su crecimiento, sino que también construyen culturas más sólidas y preparadas para el futuro del trabajo. Apostar por las habilidades, la flexibilidad y la tecnología es la mejor forma de aprovechar el talento chileno y responder a las demandas de un entorno cada vez más exigente», afirmó Michelle Cascardo, Jefa de Expansión para Latinoamérica en Deel.