La invitación este 2026, bajo el lema «La historia que compartimos», busca ampliar la manera en que entendemos el patrimonio, no solo como edificios históricos o monumentos, sino también como barrios, memorias, recorridos, paisajes urbanos y espacios culturales que siguen construyendo ciudad.
«Muchas veces pensamos el patrimonio como algo estático o excepcional, asociado a edificios emblemáticos que visitamos una vez al año. Pero el patrimonio urbano es mucho más amplio: está en los barrios que caminamos, en la memoria de los espacios públicos, en los mercados, en los parques, en la infraestructura cultural y en aquellos lugares donde las personas construyen identidad y pertenencia», señala Martín Andrade, director ejecutivo de Corporación Ciudades.
En esa línea, desde la organización elaboraron una guía para recorrer Santiago caminando desde distintas dimensiones del patrimonio urbano.
1. Para comprender la historia republicana y el origen institucional de la ciudad
El centro histórico de Santiago concentra parte importante de la arquitectura cívica y política del país. Espacios como La Moneda, el ex Congreso Nacional, el Museo Histórico Nacional o los edificios patrimoniales del Barrio Cívico permiten comprender cómo se construyó institucionalmente Chile y cómo evolucionó la ciudad en torno al poder político y administrativo.
Para Andrade, estos espacios cumplen un rol fundamental en educación cívica y apropiación de la ciudad. «Las ciudades también enseñan. Caminar por el centro histórico permite entender cómo ha cambiado Santiago, cómo se organizó la vida pública y cómo la arquitectura expresa distintas etapas de nuestra historia política y social», afirma.
2. Para redescubrir Santiago caminando: barrios patrimoniales que siguen vivos
Más allá de los grandes hitos arquitectónicos, el patrimonio urbano también se expresa en la experiencia cotidiana de los barrios. Sectores como Yungay, Lastarria, Concha y Toro, París-Londres o parte del casco histórico conservan trazados urbanos, fachadas, comercio de barrio y espacios públicos que permiten leer distintas capas de la historia de Santiago.
El Día del Patrimonio, explican desde Corporación Ciudades, representa una oportunidad para recorrer estos sectores a pie y comprender el valor de una ciudad caminable.
«El patrimonio tiene una dimensión territorial muy importante. Cuando caminamos un barrio histórico entendemos mejor cómo se construye comunidad, cómo se mezclan memorias y usos urbanos, y porqué es tan importante cuidar espacios que siguen siendo parte de la vida cotidiana», sostiene Andrade.
3. Para conectar con la memoria: el Cementerio General y los espacios de memoria urbana
Uno de los espacios patrimoniales más significativos de Santiago es el Cementerio General, fundado en 1821 y recientemente incorporado al Registro de Museos de Chile como museo a cielo abierto. Con más de dos siglos de historia, reúne arquitectura, arte funerario y parte importante de la historia política del país.
A ello se suman lugares vinculados a la memoria histórica, como el Patio 29 y distintos sitios de memoria presentes en la capital. «La memoria también forma parte del patrimonio urbano. Las ciudades guardan huellas de procesos sociales, políticos y culturales, y recorrer estos espacios ayuda a construir ciudadanía y fortalecer vínculos con nuestra historia común», plantea Andrade.
4. Para descubrir patrimonio vivo: mercados, oficios y espacios comunitarios
El patrimonio no solo se conserva en piedra. También vive en prácticas, saberes y oficios.
Mercados tradicionales, iglesias de barrio, ferias, espacios culturales locales y actividades comunitarias forman parte del patrimonio inmaterial que da identidad a Santiago y que, según especialistas, enfrenta riesgos de pérdida generacional por envejecimiento de cultores y menor transmisión a nuevas generaciones.
«Una ciudad patrimonial no es solamente una ciudad que conserva edificios; es una ciudad capaz de mantener vivos sus oficios, tradiciones y espacios de encuentro. El patrimonio necesita uso, comunidad y continuidad para mantenerse vigente», explica Andrade.
5. Para pensar el patrimonio del futuro: infraestructura cultural y acceso a la ciudad
El recorrido también puede incluir espacios culturales contemporáneos como el Centro Cultural La Moneda, bibliotecas públicas o el GAM, cuyo futuro ha reabierto el debate sobre cómo financiar, mantener y activar infraestructura cultural en Santiago.
Desde una mirada urbana, advierten que el patrimonio no puede limitarse a preservar edificios, sino que requiere inversión, programación y conexión cotidiana con las comunidades.
«El gran desafío no es solo conservar el patrimonio, sino mantenerlo vivo. Una ciudad necesita espacios culturales abiertos, activos y accesibles para fortalecer identidad, cohesión social y calidad de vida urbana. El patrimonio tiene que ser parte de la experiencia cotidiana de las personas y no solo un panorama de fin de semana», concluye Andrade.