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Día Mundial del Medio Ambiente 2026: «Una Salud, el llamado de la Tierra para construir un futuro más sano y esperanzador». Por Daniela Araya Cortez, Miembro del Comité Salud Planetaria de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida (SOCHIMEV)

En el Día Mundial del Medio Ambiente 2026, el concepto One Health nos recuerda que la salud humana, la biodiversidad y los ecosistemas forman parte de una misma red de vida. La respuesta al cambio climático comienza en nuestros territorios, nuestras comunidades y nuestras decisiones cotidianas.

La crisis ambiental, es una crisis en la salud. El planeta está hablando y lo hace a través de sequías prolongadas, incendios forestales cada vez más intensos, pérdida de biodiversidad, temperaturas extremas, olas de calor y cambios en los ciclos del agua. No son fenómenos aislados ni problemas lejanos. Son señales que llegan hasta nuestros hogares, nuestros alimentos, nuestra salud y nuestra calidad de vida.

Este 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente 2026 nos invita a reflexionar sobre una verdad que la ciencia moderna, las culturas ancestrales y los pueblos originarios han comprendido desde hace mucho tiempo que la salud humana depende de la salud de la naturaleza.

Bajo el enfoque One Health (Una Salud), hoy sabemos que la salud de las personas, de los animales, de los ecosistemas y de las comunidades está profundamente conectada y nos afecta bidireccionalmente. Cuando un bosque desaparece, no sólo se pierde biodiversidad; también se alteran los ciclos del agua, aumenta la vulnerabilidad frente a desastres naturales y se debilitan las condiciones que sostienen la vida humana.

Según datos aportados por Friederike Otto, profesora de ciencias del clima en el Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres y cofundadora de World Weather Attribution “En los primeros meses de 2026, se han quemado más de 150 millones de hectáreas a nivel mundial, un 50 % más que el promedio reciente y el doble que en 2024 para este mismo período”, el planeta se estaría enfrentando a un año de incendios particularmente severos que se podrían agudizar por la ocurrencia del fenómeno El Niño, el cambio climático antropogénico tiene una mayor influencia en la probabilidad de intensidad de eventos climáticos extremos.

Chile conoce bien esta realidad. Desde los glaciares que retroceden en la cordillera hasta la escasez hídrica que afecta a numerosas comunidades, observamos cómo el cambio climático deja de ser una amenaza futura para convertirse en una experiencia cotidiana. Sin embargo, también somos testigos de algo esperanzador: comunidades que restauran ecosistemas, agricultores que recuperan prácticas sustentables, jóvenes que lideran iniciativas ambientales, profesionales de salud que se forman en estilos de vida saludables y territorios que vuelven a conectarse con sus raíces.

La evidencia científica actualmente nos recuerda que no somos observadores externos de la naturaleza. Tampoco existe una separación real entre ella y nosotros, somos naturaleza en sí misma, somos parte de una misma red de vida y dependemos de los mismos procesos ecológicos que sostienen a todas las especies. La salud nace del equilibrio entre las personas, la tierra, el agua, los alimentos y la comunidad.

Hablar de territorialidad es reconocer que cada ecosistema posee una identidad propia y que la salud y el bienestar de las personas está íntimamente ligado al lugar donde viven. Cuidar un humedal, proteger una cuenca, restaurar un bosque nativo o promover una alimentación local y saludable son acciones que impactan simultáneamente la salud ambiental y la salud humana. Esta visión encuentra respaldo en la evidencia científica y en las estrategias internacionales de salud y sostenibilidad.

Frente a los desafíos climáticos actuales, es fácil caer en el desaliento. Sin embargo, la historia también está cambiando. Cada árbol recuperado, cada río protegido y cada decisión de consumo consciente representa una señal que enviamos de vuelta al planeta. Una señal de responsabilidad, pero también de esperanza.

Porque la verdadera sostenibilidad no consiste únicamente en proteger la naturaleza. Consiste en comprender que cuando cuidamos la Tierra, también estamos cuidando nuestra salud, la de nuestros hijos y la de las generaciones que aún están por venir.

El Día Mundial del Medio Ambiente 2026 nos recuerda que aún estamos a tiempo de actuar. No desde el miedo, sino desde el amor y el conocimiento, desde la conciencia. No desde la separación, sino desde la conexión.

La pregunta ya no es si podemos hacer algo. La pregunta es: ¿Qué señal queremos enviar hoy al planeta que nos sostiene?… Qué legado queremos dejar en los territorios que habitamos y qué huella deseamos que encuentren generaciones que vendrán después de nosotros.

La respuesta comienza hoy, y el lema 2026 nos lo recuerda: “Por el clima ya”, en cada territorio, en cada comunidad, en cada decisión, gesto de cuidado y amor hacia el ambiente, la respuesta está en cada uno de nosotros.

 

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