La segunda versión de un Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio de la Universidad San Sebastián busca fortalecer el bienestar físico, emocional y laboral de guardaparques de la Región de Los Ríos, a través de jornadas interdisciplinarias junto a estudiantes y académicos USS.
Caminatas extensas, mantención de senderos, atención a visitantes, uso de herramientas pesadas y jornadas en sectores aislados forman parte del trabajo cotidiano de los guardaparques. Su labor es clave para la conservación de las áreas silvestres protegidas, pero también implica exigencias físicas y emocionales que muchas veces permanecen fuera de la conversación pública.
En ese contexto se desarrolla Guardaparques en equilibrio V2, Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio (VcM) de la Universidad San Sebastián, liderado POR la académica de la Facultad de Psicología y Humanidades, Jessica Santibáñez. La iniciativa da continuidad a un trabajo previo con guardaparques de la Región de Los Ríos y contempla jornadas interdisciplinarias orientadas al bienestar físico, emocional y laboral de sus participantes.
Santibáñez explica que esta segunda versión surge a partir de necesidades expresadas por los propios guardaparques. Las jornadas anteriores fueron valoradas como espacios de aprendizaje, pero también como instancias para encontrarse entre pares y compartir vivencias asociadas a una labor que suele desarrollarse en contextos de aislamiento. “La respuesta de los guardaparques hacia las instancias de autocuidado fue muy bien recibida. Explicitaron la importancia de dichos espacios tanto para el aprendizaje personal como también como un gran espacio de esparcimiento para conocerse entre guardaparques, compartir experiencias y potenciar al equipo”, comenta.
Una labor marcada por el aislamiento
Para Thomas Catalán, representante del cuerpo de guardaparques de CONAF en la Región de Los Ríos, las principales exigencias del oficio están asociadas tanto al trabajo físico como a las condiciones en que este se desarrolla. “Se requiere mucha fortaleza mental y capacidad de resiliencia, sobre todo para afrontar jornadas de trabajo extensas en lugares apartados de los centros urbanos, muchas veces aislados y con falta de comunicación y transporte público”, plantea.
A esas condiciones se suma la diversidad de funciones que deben cumplir. Los guardaparques no solo resguardan ecosistemas, también orientan a visitantes, apoyan labores educativas, conocen los riesgos del territorio y responden a públicos distintos, desde colegios hasta turistas. Para Isidora Fernández, estudiante de Terapia Ocupacional USS, esa amplitud fue uno de los aspectos más relevantes de la experiencia. “Aunque desde afuera puede parecer que todos realizan las mismas tareas, cada uno desarrolla actividades particulares según las características del lugar donde trabaja”, señala.
Por eso, el proyecto incorpora una mirada que va más allá de las capacitaciones técnicas. Para Catalán, estos espacios son necesarios porque el aislamiento, la convivencia prolongada y la exigencia física pueden impactar en la salud y en las dinámicas de trabajo. “El autocuidado es fundamental, sobre todo para quienes trabajamos en entornos aislados y con mucha soledad. La ansiedad y el sobrepensamiento pasan la cuenta y con el paso de los años te vas deteriorando si no actúas oportunamente”, señala.
Jornadas interdisciplinarias y aprendizaje en terreno
La nueva etapa contempla evaluaciones músculo-esqueléticas, talleres de autocuidado físico, promoción de salud mental, desarrollo personal, uso del tiempo de ocio, gestión de rutinas equilibradas y un curso de inglés orientado a necesidades propias del trabajo, especialmente para la comunicación básica con turistas.
Uno de los énfasis está en el aporte de Terapia Ocupacional, especialmente en torno a rutinas, equilibrio ocupacional y autocuidado. Fernández afirma que participar en el proyecto le permitió acercarse a una realidad laboral que no conocía en profundidad y comprender cómo se organiza la vida cotidiana de quienes trabajan en territorios alejados. “Comprendí que, como cualquier otra ocupación, su labor presenta diversas dificultades y desafíos. Sin embargo, también pude observar que la mayoría de ellos realiza su trabajo con gran compromiso y pasión”, comenta.
Desde su disciplina, la estudiante destaca que el bienestar también se relaciona con el descanso, el uso del tiempo libre y las actividades significativas. “Promover hábitos saludables, espacios de autocuidado y una adecuada distribución del tiempo entre trabajo, descanso y actividades significativas contribuye a mejorar su calidad de vida y a mantener un mayor bienestar en su día a día”, afirma.