Destacaron las alzas en las divisiones de vivienda y servicios básicos, así como la de transporte, y la disminución en la división de alimentos y bebidas no alcohólicas.
En mayo de 2026, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) anotó una variación mensual de 0,2%, acumulando 2,8% en el año y de 3,9% a doce meses.
Nueve de las trece divisiones que conforman la canasta del IPC aportaron incidencias positivas en la variación mensual del índice y cuatro presentaron incidencias negativas.
Entre las divisiones con aumentos en sus precios, destacaron vivienda y servicios básicos (0,7%) con 0,123 puntos porcentuales (pp.), y transporte (0,6%) con 0,083pp.
Las restantes divisiones que influyeron positivamente contribuyeron en conjunto con 0,156pp.
De las divisiones que consignaron bajas mensuales en sus precios, destacó alimentos y bebidas no alcohólicas (-0,8%), que presentó una incidencia de -0,178pp.
Subsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez
Análisis del IPC de mayo. Por Economista jefa de Fintual, Priscila Robledo
La inflación de mayo trajo un respiro. Subió 0,2% en el mes, por debajo del 0,4% que esperaba el consenso del mercado. De hecho, el aumento fue menor que cada uno de los pronósticos de la encuesta de Bloomberg.
Los alimentos mostraron una sorpresiva baja de 0,8% en el mes, que restó cerca de 0,2 puntos porcentuales a la inflación total.
Es destacable que el IPC sin volátiles también aumentó 0,2%, marginalmente por debajo de su promedio estacional. Los precios de los bienes sin volátiles mostraron una baja mensual. Estos acumulan cuatro meses con un claro mensaje de que no hay presiones inflacionarias. La lectura es que el traspaso del shock de precios de combustibles al resto de la canasta por ahora no ha sucedido.
En términos anuales, la inflación general cayó ligeramente, de 4,0% a 3,9%. La inflación sin volátiles, por su parte, bajó de 3,4% a 3,2%. En general la inflación sigue evolucionando en línea con las proyecciones del Central, a pesar de que en algún punto estas llegaron a parecer optimistas.
Considerando estas cifras y la debilidad económica reciente, se torna más probable que el shock de precios de combustibles resulte tener efectos sólo transitorios en la inflación. Así, en términos de política monetaria la probabilidad de los escenarios de subas de tasa ha caído. Seguimos esperando que la entidad mantenga su tasa en el 4,5% actual durante este y la mayor parte del próximo año.