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Mes de la Energía: Chile no puede esperar. Por Claudia Merino, Líder de Energía de GHD Chile

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Llegó junio, conocido con el “Mes de la Energía”. Es cierto, Chile es reconocido internacionalmente por la velocidad de incorporación de energías renovables, y según datos oficiales y reportes del sector, más del 70% de la generación eléctrica anual ya proviene de fuentes limpias.

Las ERNC hoy representan el 51% de la matriz eléctrica instalada, con mayor concentración en el norte y centro del país, y por otra parte, la Política Energética de Chile fija como meta que al 2050 al menos el 70% de la matriz sea renovable.

Pero pese a este escenario que en los números se visualiza extremadamente favorable, existen tareas urgentes por resolver.

La diversificación de fuentes no solo debe apuntar al consumo residencial, sino que también en el ámbito industrial, considerando la preocupante coyuntura por la que atraviesa el mundo, y que las economías muchas veces se mueven de acuerdo con el crecimiento de actividades verticales clave. Muchas de ellas hoy dependen de combustibles fósiles y fuentes convencionales, cuyas fluctuaciones de disponibilidad / precio pueden impactar en la productividad.

En este sentido, una matriz diversificada a nivel industrial, y también resiliente a coyunturas, debiera considerar, por ejemplo, un tercio de energía solar, un 25% eólica, un 15% hidroeléctrica y un 20% basado en almacenamiento y nuevas tecnologías, dejando un espacio menor, cercano a 10% a otras fuentes.

Desde la experiencia de GHD, consultora global de ingeniería con operaciones en Chile, estos desafíos requieren avanzar en el desarrollo de proyectos integrados que combinen generación renovable, almacenamiento y optimización de redes, incorporando criterios de planificación de largo plazo, evaluación ambiental y uso eficiente de recursos. La articulación entre actores públicos y privados será clave para acelerar este proceso sin comprometer la seguridad del sistema.

Chile ha demostrado que puede avanzar rápido. El desafío ahora es hacerlo mejor: con una matriz no solo más limpia, sino también más robusta, flexible y alineada con las necesidades de su desarrollo económico.

 

 

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