Japón logró un valioso empate 2-2 ante Países Bajos en su debut en el Mundial 2026. Los nipones, que ha clasificado a todas las Copas del Mundo desde 1998, anhela avanzar más allá de los octavos de final y seguir progresando en la fase eliminatoria.
Lejos de las emociones fuertes que prometieron Ronald Koeman y Hajime Moriyasu la víspera, neerlandeses y japoneses ofrecieron una insulsa primera mitad. Ni Países Bajos fue el conjunto intenso que auguraba su entrenador, ni, por supuesto, Japón salió al ataque, como había asegurado en la previa el técnico nipón.
Un par de desbordes de Cody Gakpo y un par de ocasiones de Donyel Malen -un disparo desde dentro del área (m.3) y un remate de cabeza media hora después-, a las que respondió Suzuki, fue todo lo que ofreció Países Bajos.
No fue más pujante Japón. Tardó más de media hora en disparar a puerta y llegó al descanso, con un par de aproximaciones de Nakamura y Ueda y sin apenas noticias de Take Kubo.
Con el partido atascado, solo el acierto individual podía sacarlo de la atonía. Y ahí Países Bajos cuenta con el mejor. Virgil van Dijk lo hace en el Liverpool y es siempre un recurso naranja.
Como tantas veces esta temporada, en una segunda jugada tras una falta, el central domó con la cabeza un balón lateral de Ryan Gravenverch, -que le llegaba a 65 kilómetros por hora, según la medición oficial- y lo colocó pegado al poste, donde no llegó Suzuki.
El gol sacudió el partido. Japón ya no pudo especular y el conjunto de Koeman tuvo más espacios para dañar el rival. Todo lo que no hubo en la primera mitad, se desplegó en un cuarto de hora en el que, al tanto de Van Dijk respondió con un gol Kieto Nakamura, un buen disparo que sorprendió a Verbruggen, y a este le siguió la respuesta neerlandesa con un magnífico lanzamiento cruzado con la izquierda de Crysencio Summerville.
El intento nipón de volver a equilibrar el partido, ya sin Kubo que se retiró renqueante, se empezaba topar con la defensa de cinco que instaló Koeman, pero la insistencia nipona, su capacidad para no bajar los brazos tuvo la recompensa de un cabezado de Ogawa, que rechazado por Kamada, rescató un punto en el último momento.