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La cirugía del párpado caído se consolida como la tercera intervención más demandada por los chilenos

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Impulsada por la búsqueda de un rejuvenecimiento natural y el alivio de problemas visuales, la blefaroplastia se ha consolidado como una de las cirugías faciales más demandadas.

Con los años, los párpados se vuelven más pesados, la piel se afloja y lo que antes era solo una preocupación estética, empieza a convertirse en un problema visual. Sin embargo, en los últimos años esta condición ha dejado de ser vista como un tema puramente estético. Hoy se entiende como un problema funcional que compromete la visión periférica, genera fatiga ocular y afecta de manera significativa la calidad de vida de quienes la padecen.

Para tratarlo existe la blefaroplastia, una cirugía ambulatoria que reubica el párpado y extirpa el exceso de piel, restaurando la función visual y el aspecto de la zona ocular. En Chile, la demanda por este procedimiento es sostenida: según cifras de Clínica Terré, entre 2017 y 2025 se realizaron más de 600 intervenciones, consolidándose como la tercera cirugía más solicitada.

Uno de los hallazgos más reveladores es el cambio en el perfil del paciente: si al inicio de la década las personas esperaban en promedio hasta los 63 años para someterse a una blefaroplastia, hoy la edad promedio bajó a los 57. Esto significa que los pacientes están decidiendo corregir este problema hasta 6 años antes en comparación con la década pasada.

«El párpado caído no es sólo un tema estético. Cuando interfiere con la visión, puede afectar la calidad de vida de manera importante. Por eso la recomendación es no esperar si la persona siente pesadez ocular persistente o nota que su campo visual se ha reducido; lo ideal es consultar con un especialista para hacer una evaluación específica», explica el Dr. Fernando Terré, fundador y director médico de la clínica.

¿Cómo se realiza la operación? Un procedimiento rápido y de baja complejidad

La blefaroplastia destaca por ser una intervención altamente eficiente: ambulatoria, de baja complejidad y bajo anestesia local. Durante el procedimiento, el cirujano realiza incisiones en los pliegues naturales del párpado para eliminar el exceso de piel, tensar los músculos debilitados y reubicar o extirpar los depósitos de grasa acumulados. La recuperación es rápida, ya que por lo general en una semana el paciente ya puede retomar sus actividades normales, y los resultados son duraderos, devolviendo un aspecto fresco y descansado que además, amplía el campo visual.

No todo párpado caído requiere cirugía, pero sí una evaluación médica oportuna. La consulta puede partir por algo estético “no te gusta cómo se ve la mirada” o porque empieza a afectar la visión. El Dr. Terré entrega cuatro señales clave a considerar:

1. La mirada se ve cansada o más envejecida de lo que sientes, y eso te incomoda.
2. Sensación de pesadez o cansancio ocular constante, incluso al despertar.
3. Dificultad para mantener los ojos completamente abiertos.
4. Pérdida de visión periférica o sensación de que el campo visual se ha reducido.

Como dato adicional, en Chile existen casos específicos en los que la cirugía de párpados puede acceder a cobertura GES, siempre que exista un compromiso funcional de la visión acreditado mediante evaluación médica y se cumplan los criterios definidos por la normativa vigente.

 

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