Los senadores De Urresti (PS), Celis (PPD) —ambos miembros de la Comisión de Medio Ambiente— e Ibáñez (FA) articulan un bloque de trabajo técnico frente a la Mega Reforma que impulsa el Gobierno. Advierten que intentar acelerar proyectos mediante la eliminación de controles básicos terminará generando mayor conflictividad e incertidumbre jurídica para el país.
Frente al avance de la Mega Reforma impulsada por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast, senadores de oposición de distintas bancadas conformaron, junto a expertos, un equipo de trabajo técnico para revisar con estricto rigor el detalle de la iniciativa. El objetivo es impedir que una falsa sensación de urgencia sea utilizada como excusa para desmantelar las exigencias de evaluación ambiental y participación ciudadana.
«Estamos trabajando de forma articulada para blindar las reglas del juego que protegen nuestro entorno. Intentar acelerar inversiones a costa de rebajar los estándares técnicos y eludir los mecanismos de escrutinio es una fórmula probadamente contraproducente. No vamos a permitir que se sacrifiquen garantías institucionales bajo el pretexto de apurar proyectos con esta Mega Reforma. A la larga, saltarse las reglas no trae inversión, solo inyecta mayor conflictividad e incertidumbre jurídica a las propias empresas y a Chile», enfatizó el senador Alfonso De Urresti.
Por su parte, el senador Ricardo Celis advirtió que «todos los temas medioambientales son muy sustantivos y han pasado bastante inadvertidos en la discusión sobre la Mega Reforma, siendo que aquí hay casi un acento especial por desarmar nuestra institucionalidad ambiental en Chile. Vamos a poner mucho ojo en esto y a seguir coordinados para cuando la iniciativa llegue a la comisión y sea el momento de votar. Aquí hay un tema esencial que tiene que ver con nuestro planeta y, en Chile, con nuestra calidad medioambiental».
En esa misma línea, el senador Diego Ibáñez subrayó que «todos estamos de acuerdo con crecer económicamente, por lo mismo una institucionalidad ambiental fuerte, coherente y moderna da certezas para la sostenibilidad futura. Con ese propósito, nuestro sistema de evaluación ambiental cuenta con mecanismos de participación ciudadana que son fundamentales para procesar la conflictividad social y lograr acuerdos entre diversos actores, en un marco institucional claro. Si se debilita ese marco, sólo se fractura el diálogo entre actores, se desprestigia el cuidado sostenible de la economía y se fabrican conflictos que perjudican el crecimiento. No estamos disponibles para más zonas de sacrificio en Chile, no podemos volver a repetir errores del pasado».