Quedan pocos días para el comienzo del invierno, y los cambios de temperatura, acompañados de heladas nocturnas y matutinas no solo amenazan nuestra salud, sino que también la de nuestras mascotas, aunque no de manera tan directa y por eso es importante estar atentos a los síntomas.
Es común que durante un resfrío, perros y gatos presenten cuadros con estornudos, secreción nasal, tos e incluso ojos llorosos. Pero muchas veces estos síntomas son señales de virus o enfermedades bacterianas.
En el caso de los perros, hay que tener mucho cuidado con el Parvo Virus, especialmente cuando son cachorros. Es reconocible por pérdida de apetito, fiebre, decaimiento, diarrea o vómitos. Entonces la hidratación es clave. Uno de los principales puentes de contagio de Parvo Virus somos los humanos. Si bien podemos ser portadores, no nos afecta como a nuestras mascotas.
En gatos es menos frecuente encontrar enfermedades de base en edades tempranas. Sin embargo, a medida que envejecen pueden presentar patologías que exigen tratamientos complejos, como por ejemplo las relacionadas con los riñones. La hidratación también es fundamental a lo largo de toda su vida, especialmente en épocas de bajas temperaturas, cuando pueden ser más reacios a consumir agua.
El llamado es a estar muy atentos durante el invierno -y también durante todo el año- y acudir al veterinario ante cualquier sospecha.