El reporte de IARD, basado en datos de la Organización Mundial de la Salud, muestra una disminución en la mortalidad atribuible al alcohol en Chile, además de bajas en consumo per cápita y morbilidad durante la última década.
Chile muestra avances relevantes en la reducción de indicadores asociados al consumo nocivo de bebidas con alcohol. Así lo recoge un informe internacional de IARD (International Alliance for Responsible Drinking), organización global que reúne a productores de cervezas, vinos y bebidas espirituosas y promueve el consumo responsable, a partir de información de la Organización Mundial de la Salud.
De acuerdo con el reporte, la mortalidad atribuible al alcohol en Chile registró una disminución de 21% desde el año 2000, reflejando una tendencia positiva que también se observa en otros países de la región. Estos resultados se suman a otros indicadores reportados por la OMS en su Global Status Report, que muestran una evolución favorable para el país durante la última década.
Al comparar los años 2010 y 2019, Chile presenta avances consistentes: el consumo per cápita en mayores de 15 años cayó un 13,3%; la morbilidad atribuible al alcohol disminuyó un 14,7%; y la prevalencia del consumo episódico excesivo registró una baja de 0,8%.
Además, el último Global Status Report de la OMS indica que Chile registra un consumo anual de 6,8 litros de alcohol puro per cápita en la población mayor de 15 años, ubicándose en torno al promedio regional de las Américas. Para Aprocor, este dato permite poner en perspectiva la realidad nacional: si bien persisten desafíos relevantes asociados al consumo nocivo, especialmente en grupos de riesgo, las cifras muestran que Chile no presenta un escenario excepcional dentro de la región y que los esfuerzos deben concentrarse en prevenir patrones de consumo riesgoso.
Un fenómeno regional: “No hay recetas mágicas”
Desde la Asociación Pro Consumo Responsable de Bebidas Espirituosas de Chile (Aprocor) valoraron los resultados, pero advirtieron que estos avances no responden a una única medida ni a soluciones aisladas. “Estos indicadores muestran que Chile ha avanzado en la dirección correcta, pero también nos recuerdan que no existen recetas mágicas. La reducción del consumo nocivo requiere políticas públicas bien diseñadas, educación, responsabilidad individual y colaboración entre el mundo público, privado y la sociedad civil”, señaló Juan Pablo Solís de Ovando, presidente de Aprocor.
En la misma línea, desde el gremio destacaron que la evidencia internacional refuerza la necesidad de seguir profundizando una agenda de consumo responsable, especialmente enfocada en los grupos de mayor riesgo: menores de edad, conductores y mujeres embarazadas.
“Estos datos son una señal positiva, pero no una invitación a la complacencia. Al contrario, refuerzan la importancia de seguir trabajando en prevención, educación y autorregulación. Nuestro foco debe estar puesto en reducir el consumo nocivo y en alejar completamente el alcohol de quienes no deben consumirlo”, recalcó Solís de Ovando.
El efecto “premiunización»: mayor moderación y valoración de la calidad.
El informe también da cuenta de una transformación más amplia en los patrones de consumo, especialmente entre las nuevas generaciones. En distintos mercados se observa una mayor valoración de la moderación, la experiencia y la calidad por sobre el consumo en grandes cantidades, una tendencia que también comienza a reflejarse en Chile.
“En los últimos años estamos viendo un cambio cultural relevante. Las nuevas generaciones se relacionan de manera distinta con el alcohol: son más conscientes, buscan experiencias de mayor valor y muestran una mayor disposición a la moderación. Ese cambio es positivo y debe ser acompañado con información, educación y estándares responsables por parte de toda la industria”, agregó Solís de Ovando.
Esta evolución también se conecta con cambios en las preferencias de consumo. Distintos análisis de mercado muestran una mayor valoración por productos de mayor calidad, experiencias de consumo más sofisticadas y una menor orientación al volumen. Para Aprocor, esta tendencia debe ir necesariamente acompañada de mayores estándares de responsabilidad, información al consumidor y prevención del consumo en grupos de riesgo.