La mediana minería chilena se encuentra en un punto de inflexión. Ante la creciente demanda global de cobre y minerales críticos para la transición energética y la electromovilidad, este sector emerge como un actor con capacidad real para responder a los desafíos del mercado internacional, consolidando a Chile como un proveedor confiable y estratégico de recursos esenciales para el desarrollo económico y tecnológico del mundo.
Con una sólida presencia en las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, la mediana minería actúa como un motor de desarrollo territorial. Su impacto directo en el empleo local y el fortalecimiento de proveedores regionales genera encadenamientos productivos vitales para la economía del norte del país.
Aunque representa cerca del 5% de la producción nacional, su escala es altamente significativa; si la mediana minería fuera un país, sería el 14° productor mundial de cobre. Con retornos anuales de hasta US$2.900 millones, supera en exportaciones a otras industrias nacionales, como la forestal o vitivinícola, reafirmando su peso en la balanza comercial.
La mediana minería combina experiencia operativa, conocimiento territorial y capacidad de adaptación, pero enfrenta desafíos asociados a permisología, acceso a financiamiento, infraestructura y certeza regulatoria. Por ello, desde SONAMI hemos impulsado reglas más claras y procesos más eficientes para fortalecer la inversión y el desarrollo de nuevos proyectos.
En esa línea, el proyecto de ley presentado recientemente por el Gobierno para simplificar y otorgar mayor certeza al régimen de patentes mineras puede transformarse en una señal positiva para el sector, al contribuir a reducir incertidumbre y facilitar el desarrollo de iniciativas mineras.
Chile tiene ante sí una oportunidad histórica. Fortalecer la mediana minería no solo permitirá aumentar nuestra participación en el mercado del cobre, sino que garantizará un crecimiento económico más inclusivo y un desarrollo sostenible para nuestras regiones mineras.