Aunque Chile ha mostrado una recuperación parcial en sus índices de productividad durante los últimos años, el país continúa exhibiendo una brecha relevante respecto de las economías desarrolladas. Según datos de la OCDE, el PIB por hora trabajada en nuestro país permanece significativamente por debajo del promedio de las naciones miembros, reflejando limitaciones estructurales que exceden el ámbito laboral y se concentran principalmente en la calidad de la gestión, capacidad de adaptación estratégica y la sofisticación de la toma de decisiones empresariales.
Durante las últimas décadas gran parte de las mejoras de productividad en las compañías en Chile se sustentaron en eficiencias operacionales tradicionales: automatización de procesos y reducción de costos. Sin embargo, el contexto actual exige una nueva etapa de productividad basada menos en eficiencia mecánica y más en capacidades de gestión avanzada. Para Braulio Bernard, experto Six Sigma-Nivel Black Belt, «el desafío es integrar la mejora continua con analítica avanzada que permita mejorar los niveles de productividad en las empresas chilenas».
Hoy, la productividad depende crecientemente de la capacidad de las organizaciones para procesar información en tiempo real, anticipar escenarios, gestionar riesgos complejos y adaptar sus modelos de negocio a entornos altamente dinámicos. Muchas empresas continúan operando con estructuras jerárquicas rígidas, baja integración de datos y procesos de gobernanza lentos. Un Estudio de Tendencias en Directorios 2026 del Instituto de Directores de Chile, muestra que gran parte de los directorios y equipos ejecutivos en nuestro país aún presentan brechas relevantes en competencias digitales y supervisión tecnológica.
Esto genera un riesgo estructural. Cuando los directorios carecen de capacidades digitales suficientes, la supervisión tecnológica queda excesivamente delegada en la administración, debilitando la capacidad de cuestionamiento estratégico, evaluación de riesgos y creación de valor de largo plazo. Para crear valor en los procesos, el consultor experto en ingeniería de software, Pedro Veloso, diseñó un sistema de monitoreo automatizado de las operaciones empresariales capaz de detectar desviaciones de gestión en tiempo real y emitir recomendaciones que mejoran la toma de decisiones.
Para Cristóbal Neupert, experto en inteligencia artificial aplicada a los negocios, el desafío es «¿Cómo elevamos nuestra inteligencia colectiva para construir lo que viene?»; desde esta perspectiva la productividad depende cada vez menos de trabajar más horas y cada vez más de gestionar mejoras en los procesos, desarrollar talento e incorporar tecnologías como la inteligencia artificial para generar mayor valor con los mismos recursos.
Entonces, podemos dilucidar que la productividad será menos un problema de esfuerzo y cada vez más un problema de gestión.