El quinto día del sudamericano de tenis de mesa tuvo alegría y tristeza para el equipo chileno. Si en la jornada del jueves, Nicolás Burgos había caído en sus dos presentaciones sellando una temprana y sorpresiva eliminación del torneo en el grupo 1, a primera hora del viernes dos seleccionados apostaban por continuar con vida.
El primero en saltar a la cancha fue Felipe Olivares, quien enfrentó al peruano Felipe Duffoo. Ambos tenían la obligación de ganar para seguir en el torneo. Aunque se esperaba un partido de dientes apretados, el local masacró a su rival. El primer set, con un categórico 11-2, fue el indicio de lo que se vendría en los juegos siguientes. Duffoo nunca se sintió cómodo en la cancha, se vino rápido abajo anímicamente y Olivares le pasó por encima en tres sets. Su adversario en octavos será el peruano Rodrigo Hidalgo, invicto y líder del grupo 1.
Gustavo Gómez, aspirante a medalla de oro, ratificó su poderío regional y venció en sets consecutivos al ecuatoriano Boris Villavicencio. El encuentro nunca tuvo al ganador en discusión. Gómez parecía estar en modo entrenamiento y apuró solamente en instancias decisivas. Es la mejor carta de Chile. Su próximo contrincante será el colombiano Sebastián Bedoya, segundo del grupo 8 y verdugo de otro chileno eliminado: Eusebio Vos.
El local se jugaba el paso a octavos en el último partido de la serie de grupos. Contó con el aliento del público que lo apoyó constantemente, pero errores no forzados y cierta ansiedad en su juego conspiraron para que perdiera ante el cafetero y dijera adiós al torneo por 3-1.
Los cuartos de final se jugarán durante la tarde en el estadio Nacional.