Buscar

Vacaciones de invierno: cómo evitar que el descanso afecte la salud cardiovascular de tus hijos

Con una trayectoria cercana a los cien años formando profesionales, la PUCV pone a disposición de los estudiantes espacios presenciales y digitales para resolver dudas sobre carreras, puntajes y vida universitaria.

La disminución de la actividad física, el aumento del tiempo frente a pantallas y la pérdida de rutinas durante las vacaciones pueden favorecer el aumento de peso infantil y afectar la salud cardiovascular a largo plazo.

Más del 50% de los escolares chilenos presenta sobrepeso u obesidad y más del 80% no cumple con los niveles mínimos de actividad física recomendados por la OMS. En este escenario, el inicio de las vacaciones de invierno representa un desafío adicional para muchas familias, ya que la interrupción de las rutinas puede favorecer el sedentarismo y el aumento de peso infantil. Este lunes 22 de junio comenzaron las vacaciones de invierno para los estudiantes de la Región Metropolitana y gran parte del país. Dos semanas de descanso que las familias pueden aprovechar sin que ello signifique un retroceso en la salud de sus hijos, siempre que se mantengan algunas rutinas básicas de movimiento, alimentación y sueño.

Así lo plantea el Dr. Paulo Valderrama Erazos, cardiólogo pediatra del Centro Médico Nueva Estoril, quien advierte que la interrupción de las rutinas escolares tiende a reducir la actividad física, aumentar el tiempo frente a pantallas y deteriorar la calidad de la alimentación, una combinación que, acumulada en los distintos recesos del año, puede tener consecuencias reales sobre el desarrollo metabólico infantil.

«Diversos estudios muestran que parte importante del peso ganado durante los períodos de vacaciones suele mantenerse en el tiempo, especialmente cuando no se retoman hábitos saludables», señala el especialista.

¿Qué cambia en el cuerpo de un niño durante el receso?

Estudios clínicos de seguimiento muestran que durante las vacaciones los niños reducen entre 10 y 12 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a alta, mientras que el tiempo sedentario aumenta cerca de 30 minutos al día y el uso de pantallas se incrementa entre 60 y 70 minutos adicionales. En paralelo, la calidad de la alimentación cae: los menores consumen en promedio una ración menos de frutas y verduras al día.

El Dr. Valderrama identifica un mecanismo que pocas familias reconocen a tiempo: «Esta ganancia de peso se debe principalmente a la pérdida de horarios y rutinas, junto con una combinación de consumo de alimentos no saludables frente a las pantallas, comiendo de forma inconsciente y en horarios en los que antes no se comía. Juntando el desayuno con el almuerzo, comiendo justo antes de dormir o acostándose tarde, lo que altera el reloj biológico y estimula mayor hambre y menor saciedad al día siguiente».

El contexto local hace que estas dos semanas sean especialmente relevantes. Según el Mapa Nutricional JUNAEB, más del 50% de los estudiantes chilenos presenta sobrepeso u obesidad, y más del 80% no alcanza los 60 minutos diarios de actividad física recomendados por la OMS. En ese escenario, cada receso suma.

Recomendaciones para un receso saludable

El especialista es claro: no se trata de convertir las vacaciones en una extensión del horario escolar, sino de mantener una estructura mínima que proteja la salud sin sacrificar el descanso. Sus recomendaciones para estas dos semanas son:

● Al menos 60 minutos de actividad física diaria, preferentemente al aire libre y con juegos que involucren movimiento intenso: saltar, correr, lanzar, patear. Además de beneficiar el corazón, la actividad física regular fortalece el sistema inmune, algo especialmente relevante en plena temporada invernal.
● Límite de pantallas de una hora diaria en mayores de 2 años, y cero pantallas en menores de esa edad. Se recomienda mantener los dispositivos fuera del dormitorio.
● Mantener los horarios de comida y sueño, evitando la ingesta impulsiva por aburrimiento y el consumo de alimentos ultraprocesados, especialmente en horarios nocturnos.
● Modelaje parental activo: los hijos reproducen los hábitos de sus padres. Limitar el uso del teléfono durante las comidas y participar activamente en el movimiento familiar es tan efectivo como cualquier otra medida.

«Mientras esperamos políticas públicas más decididas, cada familia tiene la posibilidad de proteger la salud cardiovascular de sus hijos con cambios simples y sostenibles en estas dos semanas», concluye el Dr. Valderrama.

noticias relacionadas

Cursos Cortos de Duoc UC Valparaíso invitan a vivir una carrera antes de elegirla

Colegio Cristiano de Quillota inaugura proyecto sustentable impulsado por Fondo Concursable de Esval

Escuelas Abiertas de Invierno: Junaeb beneficia a más de mil estudiantes del país con actividades durante las vacaciones

Reto de innovación: Equipo de INACAP ganó final regional con solución basada en IA para mejorar productividad en obras