La iniciativa “¿Cuál es el sabor de la memoria?” se encuentra en su fase de investigación territorial, recopilando testimonios, prácticas y experiencias vinculadas a la alimentación para dar origen a una futura instalación multisensorial.
Reconocer las historias, conocimientos y afectos que habitan en torno a la comida es el objetivo de “¿Cuál es el sabor de la memoria? Reconocer, cocer y recoser, instalación multisensorial del Elqui”, un proyecto de creación artística que actualmente desarrolla su primera etapa en distintos territorios de la provincia del Elqui. La iniciativa es un proyecto financiado por el Fondart Regional, convocatoria 2026 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que busca rescatar memorias y saberes de mujeres que han sido transmitidas de generación en generación, pero que muchas veces permanecen fuera de los relatos oficiales.
La propuesta, liderada por la artista textil Andre Álvarez Oliva, junto la curadora y productora ejecutiva Paula Jeria y la artista multidisciplinar Vejar Salazar Manthey, se articula a partir de una pregunta central: ¿cuál es el sabor de la memoria? Desde esa interrogante, el equipo desarrolla un proceso de investigación territorial que explora las relaciones que las mujeres de la provincia del Elqui construyen con la comida desde la vida cotidiana.
En esta primera fase, el proyecto trabaja en colaboración con la Organización Artística y Cultural Pirkua, de Caleta San Pedro; Grupo de Mujeres Feministas de Coquimbo y el Club de Adulto Mayor Renacer, en Varillar, organizaciones que representan territorios de la costa, el valle central y la precordillera del Elqui.
A través de entrevistas en profundidad, observación participante y registros audiovisuales, se recopilan testimonios, objetos y diversos elementos de archivo, así como repertorios asociados a las prácticas alimentarias, permitiendo construir una mirada amplia sobre las memorias vinculadas a la comida. Durante esta primera etapa, el equipo también integra a Alejandra Rojas del Canto como investigadora y mediadora territorial, y a Daniela Torres, responsable del registro audiovisual y la difusión de contenidos en redes sociales.
La directora creativa del proyecto, Andre Álvarez, explicó que esta investigación forma parte de una línea de trabajo que ha desarrollado durante los últimos años, donde el testimonio y la observación forman parte fundamental de la creación artística. En ese contexto, destacó que el interés está puesto en “visibilizar historias de mujeres cuyos conocimientos y experiencias han permanecido fuera de los relatos oficiales”, poniendo en valor prácticas cotidianas que constituyen un patrimonio cultural vivo.
Entre los saberes que ya han sido registrados se encuentran la preparación y transmisión de recetas familiares, el cultivo y cosecha de frutas y verduras, la recolección de alimentos y el trabajo de las orilleras dedicadas a la extracción de machas. Estos relatos permiten comprender cómo la alimentación se entrelaza con la identidad, la memoria y la relación de las comunidades con sus territorios.
Actualmente, el equipo se encuentra en la etapa de sistematización del material recopilado. Los testimonios están siendo transcritos, clasificados y categorizados con el propósito de construir una genealogía de memorias por territorio, proceso que permitirá identificar los elementos que formarán parte de la futura obra. Paralelamente, se desarrollan pruebas textiles y experimentaciones con teñidos naturales, a partir de materiales obtenidos durante el trabajo de campo.
La investigación culminará con la creación de una instalación multisensorial, con la intención de contribuir al reconocimiento y valoración de saberes transmitidos por mujeres del Elqui, fortaleciendo su presencia en el ámbito cultural contemporáneo y promoviendo nuevas formas de acercarse a la historia y la identidad local.