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Expertos destacan que la vigilancia sanitaria y la salud mental son claves tras un terremoto

Con una trayectoria cercana a los cien años formando profesionales, la PUCV pone a disposición de los estudiantes espacios presenciales y digitales para resolver dudas sobre carreras, puntajes y vida universitaria.

Con el finde aportar con experiencia a lo ocurrido en Venezuela, lo vivido en Chile tras el terremoto del 27 de febrero de 2010 demuestra que el control epidemiológico, el acceso seguro al agua, la prevención de enfermedades y la atención de la salud mental son fundamentales para proteger a las comunidades afectadas durante la emergencia y la reconstrucción.

Tras dos terremotos en Venezuela de 7,1 y 7,5 con casi cuarenta segundos de diferencia, las primeras horas son decisivas para evitar una segunda emergencia sanitaria, ya que la destrucción y falta de cultura sísmica interrumpe casi de forma inmediata los servicios básicos, agua potable, aumenta el hacinamiento y las dificultades para acceder a atención médica, lo que podría favorecer a la aparición de enfermedades y agravar el impacto social y psicológico de la catástrofe.

El académico de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, Juan Videla, explica que la educación sanitaria de la población cumple un rol central en este escenario. “Resulta esencial implementar sistemas de vigilancia que permitan detectar oportunamente brotes de enfermedades gastrointestinales, respiratorias o asociadas al déficit hídrico. La interrupción del suministro de agua potable representa uno de los riesgos más críticos, por lo que la coordinación entre autoridades sanitarias, organismos reguladores y empresas proveedoras resulta indispensable para asegurar el abastecimiento mediante camiones aljibe o sistemas de potabilización de emergencia”, explica el docente.

  La limpieza es clave

Uno de los aspectos relevantes evitar problemas a la salud, es la manipulación segura de los alimentos y el manejo adecuado de residuos.

La acumulación de basura, la pérdida de la cadena de frío y la disposición inadecuada de excretas favorecen la proliferación de vectores y aumentan el riesgo de enfermedades, especialmente en albergues temporales.

“Es fundamental informar a la comunidad sobre la importancia de hervir el agua durante al menos tres minutos o desinfectarla con cloro cuando existan dudas respecto de su potabilidad”, señaló.

   Prevención y vacunación

A pesar de las complicaciones y falta de medicamentos que ya Venezuela estaba sufriendo, resulta relevante realizar proceso de vacunación preventiva, que pueden ser generadas por organizaciones internacional debido a la catástrofe.

Aunque en Chile no se registraron brotes masivos tras el 27F, las autoridades reforzaron la inmunización, particularmente mediante dosis de refuerzo contra el tétanos en grupos de riesgo.

Respecto del rol del personal sanitario, el docente enfatiza en que “los equipos de salud deben realizar rondas permanentes para detectar eventos sanitarios, supervisar el funcionamiento de baños químicos, verificar la calidad del agua y capacitar a la población sobre el manejo seguro de alimentos y residuos”.

Asimismo, destaca la importancia de utilizar diversos canales de comunicación, especialmente la radio comunitaria, para difundir mensajes preventivos relacionados con la higiene, la desinfección del agua y la prevención de enfermedades respiratorias.

  La relevancia de la salud mental

Algo que es necesario tomar encuentra debido al trauma por el hecho en sí, así como lo que toca vivir tras la destrucción, es la salud mental de la población. “Los equipos de salud también deben priorizar la atención de grupos vulnerables, como niños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y embarazadas, debido al mayor riesgo de deshidratación, infecciones o interrupción de tratamientos y la entregar herramientas en como poder enfrentar lo sucedido”, detalla Videla.

En materia de salud mental, Chile ha desarrollado un modelo de gestión del riesgo que incorpora las lecciones aprendidas tras el 27F y otros desastres. Estudios realizados después del terremoto evidenciaron una alta prevalencia de síntomas de estrés postraumático en niños y adolescentes, incluso meses después del evento.

“Las intervenciones deben considerar espacios seguros, contención emocional y capacitación en primeros auxilios psicológicos para docentes y agentes comunitarios. En el caso de los adultos mayores, es prioritario restablecer rápidamente sus redes de apoyo y asegurar el acceso a medicamentos”, explica el experto.

“La participación activa de la comunidad y el fortalecimiento de las redes locales son factores protectores esenciales para la salud mental y la resiliencia colectiva”, concluye Videla.

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