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Inteligencia artificial: por qué expertos creen que Chile debe acelerar su adopción

Con una trayectoria cercana a los cien años formando profesionales, la PUCV pone a disposición de los estudiantes espacios presenciales y digitales para resolver dudas sobre carreras, puntajes y vida universitaria.

La inteligencia artificial promete hacer más eficientes los procesos, aumentar la productividad e impulsar el crecimiento económico. Sin embargo, especialistas sostienen que el país aún debe avanzar en educación, adopción tecnológica y regulación para no quedarse atrás.

La inteligencia artificial ya dejó de ser una tecnología reservada para expertos. Hoy está presente en buscadores, plataformas de compra, bancos, universidades e incluso en herramientas de trabajo que millones de personas utilizan a diario. Pero mientras su uso se expande rápidamente, surge una pregunta clave: ¿está Chile preparado para sacar provecho de esta revolución tecnológica?

Para especialistas en innovación, tecnología y regulación, el país enfrenta una oportunidad única para mejorar su productividad y hacer más competitivas a sus empresas. Sin embargo, advierten que ese potencial dependerá de cómo se incorpore la inteligencia artificial en los procesos productivos y de que existan personas capacitadas para utilizarla.

Roberto Musso, presidente de Digevo y experto en estrategia digital e inteligencia artificial, explicó – en el programa Impacto Tecnológico de Bio Bio TV- que la llamada economía digital no es otra cosa que la transformación de la forma en que funcionan los negocios gracias a la tecnología.

«La economía digital deberíamos entenderla como el cambio que representa el proceso de digitalización en los procesos comerciales, los procesos productivos y los procesos económicos», señala.

Según explica, el proceso comenzó hace más de dos décadas con la llegada de internet y se aceleró durante la pandemia con el crecimiento del comercio electrónico. Sin embargo, hoy la inteligencia artificial marca una nueva etapa.

«Hoy recibe un nuevo impacto porque la inteligencia artificial empieza a tomar el control de los procesos que tienen lugar en todo el intercambio, buscando eliminar la fricción de esos intercambios a nivel transaccional. Los procesos comerciales y productivos empiezan a ser beneficiados por esta adopción de inteligencia artificial», afirma.

La IA no viene a reemplazar personas

Uno de los mayores temores frente al avance de esta tecnología es la pérdida de empleos. Sin embargo, expertos sostienen que el foco debería estar en cómo ayuda a las personas a trabajar mejor y no necesariamente en reemplazarlas.

Para Angelo Catricheo, director general de Informática y Tecnología de la Universidad del Alba, el gran desafío hoy es preparar a la población para convivir con estas herramientas.

«Hoy Chile está en vías de poder establecer procedimientos claros para instalar IA dentro de todos sus procesos. Lo que nos falta es educación sobre la IA en la gente», sostiene.

El académico insiste en que la inteligencia artificial debe entenderse como un apoyo para aumentar la eficiencia.
«La IA es una herramienta para automatizar funciones, procedimientos y procesos. No es para que venga a quitar el trabajo. La idea es que las personas hagan los procesos de forma más rápida, más efectiva y se focalicen en la producción», asegura.

Regular sin frenar la innovación

A medida que la inteligencia artificial gana espacio, también aparecen nuevos desafíos relacionados con el uso de los datos personales y la confianza de los usuarios.

Rachel Grez, abogada asesora jurídica de producto y regulación en Nuek, afirmó -también en el programa Impacto Tecnológico de Bio Bio TV- que el desafío para Chile será encontrar un equilibrio entre proteger a las personas y permitir que la innovación siga avanzando.

«El desafío regulatorio de nuestro país es encontrar un equilibrio inteligente entre proteger a las personas, pero sin frenar la innovación», plantea.

Añade que la discusión ya no pasa solamente por la tecnología. «La pregunta regulatoria ya no es sólo qué tecnología usamos, sino cómo se usan los datos, quién responde, cuáles son los derechos que tiene el usuario y cómo se genera confianza», explica.

A su juicio, el país debe avanzar en cuatro aspectos fundamentales: proteger los datos personales, fortalecer la ciberseguridad, garantizar transparencia en el uso de algoritmos y aplicar regulaciones diferenciadas según el nivel de riesgo de cada actividad.

«No podemos regular igual a una gran institución financiera que a una startup o un servicio público. La regulación debe ser más exigente donde exista mayor impacto, pero flexible donde se necesite experimentar e innovar», concluye.

Mientras la inteligencia artificial continúa avanzando a un ritmo acelerado, los especialistas coinciden en que el verdadero desafío para Chile no será acceder a la tecnología —que ya está disponible—, sino desarrollar las capacidades para utilizarla de manera inteligente y convertirla en una herramienta que impulse la productividad, el crecimiento económico y una mejor calidad de vida.

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