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Uso de estufas en invierno: expertos advierten errores críticos y entregan claves para un uso seguro

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Con la caída de las temperaturas y el aumento en el uso de sistemas de calefacción en los hogares, autoridades y especialistas en seguridad eléctrica alertan sobre los principales riesgos asociados al uso de estufas y calefactores eléctricos, así como las medidas clave para prevenir accidentes domésticos durante el invierno.

De acuerdo con reportes de organismos como la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) y compañías de emergencia, durante los meses más fríos se incrementan los incidentes vinculados a sobrecargas eléctricas, cortocircuitos e incendios domiciliarios asociados a sistemas de calefacción.

“Uno de los errores más comunes es elegir un calefactor sin considerar el tamaño del espacio. Un equipo subdimensionado no solo será ineficiente, sino que también elevará el consumo eléctrico, impactando directamente en la cuenta de la luz”, señala Bárbara Pérez, académica de Ingeniería Civil Química de la Universidad Autónoma de Chile.

En ese sentido, los expertos recomiendan que la potencia del equipo —medida en watts— sea acorde a la superficie de la habitación. Por ejemplo, para espacios entre 6 y 10 metros cuadrados se sugieren equipos de entre 400 y 800 W, mientras que para superficies de hasta 30 metros cuadrados se requieren calefactores de entre 1.500 y 2.000 W.

Certificación y seguridad: claves al comprar

Otro aspecto fundamental es verificar que el calefactor cuente con el Sello SEC, certificación obligatoria en Chile para todos los productos eléctricos comercializados formalmente.

“El Sello SEC es la principal garantía de que un producto cumple con los estándares de seguridad. Además, hoy incorpora un código QR que permite a los usuarios verificar fácilmente su autenticidad y cumplimiento normativo”, explica Bárbara Pérez.

Junto con la certificación, se recomienda preferir equipos con termostato regulable, temporizador y sistemas de seguridad como apagado automático en caso de volcamiento y protección contra sobrecalentamiento.

Errores frecuentes

El uso indebido de calefactores sigue siendo una de las principales causas de accidentes en el hogar. Entre las prácticas más riesgosas destaca el uso de alargadores o adaptadores eléctricos.

“Los calefactores consumen una alta cantidad de energía, por lo que conectarlos a extensiones puede provocar sobrecalentamiento, cortocircuitos e incluso incendios. Siempre deben enchufarse directamente a la toma de corriente”, advierte la académica de la U. Autónoma.

A esto se suman otras conductas peligrosas, como ubicar los equipos cerca de cortinas o ropa de cama, utilizarlos para secar ropa o dejarlos encendidos durante la noche o en ausencia de personas.

Además, la especialista recomienda realizar una mantención preventiva al menos una vez al año en los calefactores eléctricos, que incluya limpieza de polvo y revisión de cables, idealmente antes del invierno.

En el caso de equipos a gas o parafina, la mantención debe ser realizada exclusivamente por técnicos autorizados por la SEC. “Las intervenciones caseras no solo anulan la certificación, sino que pueden generar riesgos graves para el hogar”, enfatiza Bárbara Pérez.

Asimismo, existen señales claras que obligan a suspender el uso inmediato del calefactor, como olor a plástico quemado, enchufes o cables calientes, chispas, ruidos inusuales o parpadeo de luces al encender el equipo.

Recomendaciones para un invierno seguro

Para reducir el riesgo de incendios o electrocución, la académica recomienda:
• Conectar siempre los calefactores directamente a enchufes de pared.
• Verificar el estado de la instalación eléctrica del hogar.
• No utilizar calefactores en baños o cocinas sin protección contra humedad.
• Evitar dejarlos encendidos sin supervisión o mientras se duerme.
• Mantenerlos alejados de materiales inflamables.

“El llamado es a informarse y usar estos equipos con responsabilidad. Una correcta elección y un uso seguro pueden marcar la diferencia entre un invierno confortable y una situación de riesgo”, concluye Bárbara Pérez.

 

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