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Presidente José Antonio Kast, interviene en la sesión plenaria de la LXVIII Cumbre del Mercosur

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En su discurso en la sesión plenaria, el jefe de Estado convocó a otros mandatarios y representantes a unirse en lucha contra la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado.

El Presidente de la República, José Antonio Kast, convocó a sus homólogos del Mercosur, reunidos en Paraguay, a sumarse a la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, lo que consideró un “terremoto silencioso” que afecta nuestro continente.

En su intervención en la LXVIII cumbre de jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados, el Mandatario instó a una lucha regional y coordinada contra la delincuencia y el crimen organizado para establecer una arquitectura de seguridad que ataque aspectos como el flujo financiero, control de fronteras, tráfico de armas y el desarrollo de sistemas de inteligencia conjuntos entre los diversos países.

«Esa es la Sudamérica que Chile viene a construir junto con ustedes, una región próspera porque es segura, segura porque es libre, y libre porque ha decidido una vez y para siempre que ningún cartel y que ninguna mafia, ningún totalitarismo decidirá por ninguna de nuestras naciones. Construyamos esa libertad que es la base sobre la cual todo lo demás se sostiene», destacó en su discurso el Presidente Kast.

DISCURSO DE S.E. EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, JOSÉ ANTONIO KAST

Muchas gracias, Presidente.

Agradezco su hospitalidad, agradezco la organización de su Gobierno, de su equipo y lo felicito por el desempeño en su Presidencia Pro Tempore.

También saludo al Presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, por lo que le corresponderá ahora en la conducción de este bloque en el próximo periodo. Saludo al Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Saludo al Presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. Saludo al Presidente de Ecuador, Daniel Noboa. A cada uno de los cancilleres y autoridades que nos acompañan.

Especialmente, saludo y agradezco al equipo de Chile, a nuestro canciller, a los integrantes de su Cancillería, al grupo de parlamentarios que de manera transversal acompañan a esta delegación, a los emprendedores y empresarios que también nos acompañan para generar más vínculos de relaciones de amistad y de comercio con cada una de las naciones que están presentes.

Especialmente, agradezco la concurrencia del gobernador de la Región de Antofagasta, que está aquí junto a nosotros, y que es quien dirige la región que será la que acoge a los puertos, que serán la puerta de entrada del comercio y la puerta de salida también de los productos de nuestra región.

Como Presidente de Chile es para mí un honor poder estar presente en este encuentro, en esta instancia de máxima reunión de todos los organismos multilaterales y presidencias de la República de la región.

El Mercosur es un mecanismo que de lo económico ha pasado, como bien lo han señalado, a lo institucional, en lo político y lo social, y sin dejar de lado lo esencial que es el mercado común. América Latina es nuestro lugar en el mundo, de todos los que nos encontramos presentes.

Comienzo de una manera distinta a la que se acostumbra en una mesa como ésta, que es de mercado común, no con cifras de comercio, no con balances arancelarios, sino con lo ocurrido hace seis días en el norte de Venezuela. Agradezco el minuto de silencio al que nos convocó el Presidente Lula da Silva, porque honra a quienes han perdido la vida. Esos dos terremotos encadenados, de una violencia poco habitual en esa parte del continente, donde miles de personas han fallecido, miles de personas quedan bajo los escombros.

Pero donde también de una tragedia, del dolor, de la desesperanza, nace precisamente la esperanza. Porque desde cada rincón de Sudamérica han despegado aviones, se han sumado rescatistas, se ha colaborado de manera solidaria, no solamente para rescatar y buscar a quienes están debajo de las ruinas, sino para acompañar a las personas que hoy día sufren la pérdida de todos sus bienes.

En esto decir que ninguno de nosotros preguntó por la ideología de quien estaba bajo los escombros. Sólo nos preguntamos si quedaba gente con vida, y cuáles son las necesidades que hoy día afronta el pueblo venezolano. Esa es la Sudamérica que somos. Cuando somos lo mejor de nosotros mismos es cuando vamos en la colaboración y la solidaridad de aquel que sufre una catástrofe como ésta.

Vaya mi saludo hacia cada uno de los venezolanos que sufrieron. Nuestra nación tiene hoy día una presencia importante de ciudadanos venezolanos que sufren en carne propia lo ocurrido en su nación.

Pero hay un segundo terremoto del cual quiero hablarles, y es algo que ya han hecho mención en sus intervenciones otros presidentes. Es un terremoto más lento, más silencioso, pero que puede llegar a asesinar a más personas que las que murieron o perdieron sus vidas en el terremoto en Venezuela. Este terremoto no se registra en un sismógrafo, pero está debajo de cada uno de los problemas que se debaten en esta cumbre. Ese terremoto se llama crimen organizado.

El presidente entrante del Mercosur lo mencionó como un eje fundamental de lo que viene hacia adelante. El narcotráfico, la trata de personas, el contrabando de armas, el lavado de dinero, la minería ilegal, las fronteras capturadas. Ese terremoto que mata año a año a miles de personas.

Durante mucho tiempo, en distintas décadas, hemos hablado de aranceles y de cuotas. Lo mencionaba el canciller argentino, cómo Chile en algún momento tomó una decisión de abrirse al mundo, que es lo que hoy día de manera conjunta tenemos que estudiar cómo hacerlo para que esos beneficios lleguen a cada uno de nuestros compatriotas. Muchas veces hemos hablado de corredores bioceánicos, de protocolos que están pendientes. Es razonable e importante que lo hagamos, porque mejora la calidad de vida de nuestros compatriotas.

Pero cada vez más debemos ocuparnos de lo que hoy día nos afecta, de que la inversión llegue sin pagar un costo adicional cobrado por el narcotráfico, por el crimen organizado. No hay integración posible cuando las rutas que queremos abrir al comercio ya están abiertas por el crimen organizado. Eso también es una preocupación hacia lo que viene, porque vamos a generar un Corredor Bioceánico que tiene que garantizarnos la certeza, la seguridad de que no va a ser utilizado por este crimen organizado.

Este es un desafío que necesita avanzar en comunidad, en común. Porque el primer presupuesto de todo desarrollo económico no es el capital, no es la tecnología, ni siquiera un tratado de libre comercio. El primer presupuesto es el desarrollo en libertad, que es la condición sin la cual ninguno de los otros temas puede desarrollarse. Donde no hay libertad, no hay prosperidad que dure y patria que pueda retener a sus compatriotas.

Por eso venimos a esta cumbre, a proponer algo que me alegro mucho de haber escuchado del Presidente de Uruguay, que va en la línea de lo que ha hecho Chile, que es asumir un liderazgo en la región al convocar una cumbre en contra de la delincuencia, el crimen organizado, que se acordó en el Compromiso de Santiago. Ese compromiso está abierto a cada una de las naciones del continente que están hoy día presentes en esta mesa, y a quienes invito a sumarse a este esfuerzo en común en contra del crimen organizado.

Proponemos que el Mercosur y los Estados Asociados, y aquellos que estimen conveniente hacerlo, construyamos juntos una arquitectura de seguridad, como lo plantea el Presidente de Uruguay, con metas y plazos claros para abordar temas como la gestión integrada de las fronteras, algo que también plantea el Presidente de Paraguay, la persecución coordinada de los flujos financieros ilícitos, el control de tráfico de armas y el intercambio real de inteligencia entre nuestras fiscalías y policías, como lo planteaba el Presidente de Brasil.

Planteamos una agenda migratoria regional que ordene sin deshumanizar, migración regular, segura y digna, para que quien llega a aportar a una nación lo pueda hacer. También una persecución sin cuartel a todas las redes de tráfico y de trata que lucran con esta tragedia.

Esperamos que la colaboración en seguridad y en migración pase a ser uno de los ejes centrales en las próximas cumbres que nos convoquen. No le pedimos a nadie que renuncie a su soberanía, sí les solicitamos a todos que enfrentemos juntos la amenaza que hoy día afecta a nuestras fronteras. Juntos podemos hacerlo, individualmente es prácticamente imposible, porque el crimen organizado no respeta fronteras, no respeta leyes, no tiene bandera, salvo la del crimen.

Con la misma convicción de la que hablo sobre el tema de la seguridad, creo que la libertad y el orden democrático son innegociables. Ahí quiero referirme, como también lo han hecho mis colegas, a la situación que le tocó vivir a Bolivia. Como miembro de este bloque, está representada aquí por su Presidente Rodrigo Paz, a quien saludo y confirmo nuestra solidaridad con su gobierno democrático. Lo felicito por la manera en que actuó, velando siempre por la dignidad de las personas y dejando sólo el uso de la fuerza legítima del Estado para el final, con lo cual evitó muertes violentas. No pudo evitar muertes por los bloqueos, pero sí usted fue un arduo defensor de la democracia legítimamente establecida. Eso es algo que valoramos y respaldamos, y me alegro que asumamos todos en pleno un reconocimiento a su labor desde el Gobierno y en la defensa de la democracia como un intransable en nuestro continente. Por lo tanto, expresamos nuestra solidaridad y respaldo a su Gobierno.

Vuelvo al principio de esta intervención, a lo que es la lección. Cuando tembló en Venezuela, no nos detuvo la distancia, no nos detuvo la ideología ni el cálculo. Acudimos, y al acudir demostramos que estamos a la altura de las circunstancias de un país que necesita de nuestra colaboración.

Como chilenos sabemos colaborar, lo hemos probado en la tragedia y lo hemos probado también en el éxodo. La prosperidad que buscamos para nuestros pueblos no nacerá únicamente de un tratado de libre comercio con Europa o con Asia, por muy valioso que este tratado sea. Nacerá de algo más profundo y más antiguo, de pueblos que puedan vivir sin miedo, de Estados que manden sobre su propio territorio, de ciudadanos libres del crimen, libres del autoritarismo, libres para poder quedarse en su tierra, para trabajar, emprender y prosperar.

Esa es la Sudamérica que Chile viene a construir junto con ustedes, una región próspera porque es segura, segura porque es libre, y libre porque ha decidido una vez y para siempre que ningún cartel y que ninguna mafia, ningún totalitarismo decidirá por ninguna de nuestras naciones. Construyamos esa libertad que es la base sobre la cual todo lo demás se sostiene.

Muchas gracias y qué Dios bendiga a su nación.

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