Las probabilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el paso de las horas, pero factores como las condiciones del entorno y el estado de la persona pueden marcar la diferencia, explica un experto.
Han pasado más de 150 horas desde el doble terremoto que afectó a Venezuela, una tragedia que ha dejado más de mil fallecidos y miles de personas desaparecidas. Aunque el tiempo transcurrido reduce significativamente las probabilidades de hallar sobrevivientes, las labores de búsqueda y rescate continúan, y aún se siguen encontrando personas con vida. ¿Cómo es posible?
El académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, Dr. Carlos Rivera, explica que la denominada «ventana de supervivencia» tras un desastre no corresponde a un límite estricto. «Factores como la tolerancia individual, la hipotermia controlada y la disponibilidad de agua o alimento pueden aumentar las probabilidades de un rescate exitoso», señala.
El especialista agrega que también influyen las condiciones del lugar donde quedó atrapada la persona. En algunos casos, la configuración del terreno o de las estructuras colapsadas permite que los equipos de rescate logren localizar a las víctimas e, incluso, si el acceso directo resulta complejo, puedan suministrarles agua, alimentos u otros elementos esenciales para mantenerlas con vida mientras se concreta el rescate.
Rivera añade que, si bien las posibilidades de supervivencia disminuyen con el paso de las horas, nunca llegan a ser nulas. Existen casos documentados de personas rescatadas con vida entre siete y diez días después de terremotos como los ocurridos en Haití y Turquía. «Por eso, no se debe abandonar la búsqueda de posibles sobrevivientes. Los equipos de rescate pueden marcar la diferencia gracias a estas variables y a la perseverancia en las labores de búsqueda», concluye.