La imagen, que fue trasladada al Museo de Ancud para los trabajos por parte de expertos de la entidad, debe estar de vuelta en su lugar antes del 16 de julio. Se trata de un trabajo colaborativo entre la comunidad, el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, municipios y la Fundación Iglesias Patrimoniales destinado a la conservación de la imaginería religiosa de Chiloé.
Hace 30 días, la imagen de la Virgen del Carmen de la Iglesia de Aldachildo, de la comuna de Puqueldón, fue sacada de su altar. Requería una urgente restauración, solicitada expresamente por la comunidad asociada al templo, que es parte del Sitio de Patrimonio Mundial Iglesias de Chiloé. Trasladada a los talleres de la Fundación Iglesias Patrimoniales, fue sometida a los trabajos de restauración, en manos de expertos de la fundación, y con la supervisión de conservadores restauradores del Museo Regional de Ancud.
El avance ha sido notable. Y así lo pudo constatar la comunidad de Aldachildo, a la que se sumaron las de Ichuac y Detif, que son parte de la Municipalidad de Puqueldón, que facilitó su traslado. “Llevo más de diez años como fiscala y siempre he estado ligada a la Iglesia. Estas experiencias nos enriquecen mucho porque conocemos el trabajo de los restauradores y adquirimos conocimientos que después compartimos con las demás comunidades. En la isla Lemuy tenemos tres iglesias patrimoniales y este aprendizaje fortalece nuestra labor en cada uno de estos lugares”, expresó Amanda Aro Mansilla, fiscala de la Capilla Natividad de María de Ichuac.
La restauración de la imagen es parte de una iniciativa que nació en las mesas del Plan de Gestión Integrado del Sitio de Patrimonio Mundial y que busca consolidarse como un plan piloto para “poner en línea” el profundo compromiso histórico de las comunidades con los más altos estándares técnicos de conservación. El propósito es sentar las bases de un trabajo colaborativo regional destinado a la conservación de la imaginería religiosa de Chiloé.
Desde Santiago, el subsecretario del Patrimonio Cultural, Emilio De la Cerda, valoró la iniciativa y explicó que «las iglesias de la Escuela Chilota de Arquitectura en Madera no tienen valor únicamente por su arquitectura. Son también lugares donde se resguarda una práctica cultural y una expresión de fe que las comunidades han mantenido vivas por generaciones. Por eso, recuperar la imagen de la Virgen del Carmen de Aldachildo es, en cierto modo, recuperar el alma de este templo. Es tan relevante como restaurar su torre, sus muros o su pintura mural, porque estas imágenes forman parte de la vida comunitaria y de la identidad de quienes las han cuidado durante siglos. Muchas de ellas llegaron desde el extranjero y otras fueron talladas por manos chilotas durante la Colonia y los primeros años de la República. Ver que se avanza en la recuperación de esta imagen nos llena de esperanza y demuestra que la conservación del patrimonio también es proteger aquello que le da sentido y vida a estos templos».
El seremi de las Culturas, Eduardo Leiva Zumelzu, afirmó que “las comunidades de Chiloé han sido, durante generaciones, las principales guardianas de su patrimonio religioso. Esta iniciativa reconoce ese compromiso y lo fortalece con el acompañamiento técnico de especialistas, generando una alianza que permitirá preservar estas imágenes para las futuras generaciones. Nuestro desafío es avanzar en una gestión patrimonial donde el conocimiento tradicional y la conservación especializada trabajen de manera complementaria, fortaleciendo la identidad cultural de los territorios”.
La Oficina Técnica Provincial Chiloé del Consejo de Monumentos Nacionales ha entregado las orientaciones y lineamientos técnicos, con acompañamiento permanente, para esta tarea. “Ante la necesidad de resguardar la imaginería religiosa, recomendamos que la restauración fuese realizada por especialistas, valorando y reconociendo, al mismo tiempo, el trabajo y compromiso de las personas que desde siempre han contribuido a la mantención de las imágenes. Este respaldo busca evitar intervenciones fallidas y asegurar que piezas de alto valor simbólico perduren para las futuras generaciones”, detalló la encargada de la OTP Chiloé, Macarena Almonacid.
Este plan piloto ha demostrado el enorme valor del trabajo colaborativo entre las comunidades locales, los equipos técnicos y las instituciones públicas, lo que permite construir confianzas y generar un espacio de diálogo en torno a la protección y valoración del patrimonio cultural. Esto va más allá de la restauración física de la imagen: incorpora dimensiones de educación, participación comunitaria y conservación del patrimonio asociado a la devoción de la Virgen del Carmen.
“Espero tenerla lista para la festividad del 16 de julio. Estoy realizando este trabajo con mucho cariño y compromiso hacia la comunidad de Aldachildo. Me siento muy honrada de poder contribuir a recuperar una imagen tan significativa y agradecida por el cariño que he recibido durante este proceso”, manifestó la restauradora y conservadora Teresita de Pablomaldini sobre la imagen, gravemente dañada tras el terremoto de 1960.