Con mercados que ya anticiparon parte de un eventual ciclo de recortes, Zesty advierte que las oportunidades dependerán cada vez más de los fundamentos de cada activo, sus valorizaciones y la capacidad de los bancos centrales para bajar tasas sin reactivar presiones inflacionarias.
Durante los últimos meses, una de las principales preguntas del mercado fue dónde invertir ante un posible ciclo de tasas a la baja. La respuesta parecía relativamente directa: renta fija, activos de mayor duración, sectores sensibles al crédito y empresas que pudieran beneficiarse de mejores condiciones financieras.
Sin embargo, ese escenario hoy requiere una mirada más selectiva. Tanto en Estados Unidos como en Chile, los bancos centrales han optado por mantener sus tasas de referencia, en un contexto marcado por presiones inflacionarias, volatilidad externa y dudas sobre la velocidad con que podría retomarse el ciclo de recortes. En junio, la Reserva Federal mantuvo su rango de tasas en 3,5%-3,75%, mientras que el Banco Central de Chile mantuvo la TPM en 4,5%.
“Hace algunos meses el mercado parecía operar bajo una tesis bastante simple: si las tasas bajaban, muchos activos podían verse favorecidos. Hoy esa lectura es menos evidente. Los recortes siguen siendo importantes, pero ya no bastan como único argumento de inversión. Hay activos que ya incorporaron buena parte de ese escenario en sus precios”, explica Jaime La Paz, analista de mercados de Zesty.
En Estados Unidos, el mercado accionario ha seguido mostrando fortaleza pese a que la Fed no ha avanzado en un ciclo agresivo de recortes. Ese desempeño ha estado apoyado por resultados corporativos, expectativas de crecimiento, el impulso de la inteligencia artificial y la concentración del rally en grandes compañías tecnológicas. El sector IA y tecnológico sigue mostrando buen desempeño, pero sobre una base cada vez más exigente: las expectativas han subido y, hasta ahora, las compañías más relevantes han logrado cumplirlas. Por eso, una eventual baja de tasas podría entregar soporte adicional, pero no necesariamente provocar por sí sola una nueva fase de alzas generalizadas.
“El punto clave es que Estados Unidos ya corrió fuerte sin recortes significativos. Si la Fed baja tasas más adelante, eso puede ayudar al mercado, pero probablemente no será suficiente para empujar todo por igual. En sectores como tecnología y growth, por ejemplo, las valorizaciones actuales requieren analizar cada oportunidad en función de sus fundamentos y perspectivas”, agrega La Paz.
En ese escenario, Zesty identifica oportunidades más directas en instrumentos donde la relación con las tasas es más clara. La renta fija de buena calidad, los bonos del Tesoro y algunos sectores defensivos podrían beneficiarse si el mercado comienza a anticipar menores tasas y un crecimiento más moderado. En cambio, en acciones de alto crecimiento, el potencial sigue existiendo, pero con una relación riesgo-retorno menos atractiva que hace algunos meses.
En Chile, el análisis también cambió. El IPSA tuvo un 2025 excepcional, con un avance cercano al 50%, y durante 2026 llegó a operar sobre los 11.000 puntos, antes de retroceder hacia niveles cercanos a los 10.500 puntos. Ese movimiento no implica necesariamente un deterioro estructural, pero sí muestra un mercado que ya incorporó parte importante del optimismo asociado a menores tasas y mejores condiciones financieras.
“En Chile, la renta fija local sigue siendo probablemente la forma más directa de capturar una eventual reanudación del ciclo de recortes. Si la inflación se mantiene contenida y el Banco Central vuelve a tener espacio para avanzar, los instrumentos de mayor duración deberían verse favorecidos”, señala el analista de Zesty.
En renta variable local, en cambio, la recomendación es mirar con mayor selectividad. Sectores como el inmobiliario podrían beneficiarse si menores tasas hipotecarias ayudan a reactivar la demanda y mejorar las condiciones de financiamiento. Consumo y retail también podrían verse favorecidos si baja el costo del crédito y mejora la confianza de los hogares. En bancos, la lectura es más mixta: una mayor actividad crediticia puede ser positiva, pero una baja muy rápida de tasas también podría presionar márgenes.