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Por qué la palta sigue siendo un infaltable de la mesa de los chilenos y qué dice la ciencia sobre sus beneficios

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De ser conocida como la «mantequilla de los pobres» a consolidarse como uno de los alimentos más consumidos del país, la palta combina una fuerte tradición cultural con un perfil nutricional que la posiciona como un aliado para la salud cardiovascular.

No importa si es en una marraqueta, un pan amasado, una ensalada o como acompañamiento de un plato de fondo. La palta ocupa un lugar privilegiado en la alimentación de los chilenos, al punto de ser considerada un símbolo de la gastronomía nacional. Su presencia cotidiana no solo responde a una costumbre transmitida por generaciones, sino también a un creciente reconocimiento de sus propiedades nutricionales.

Para Claudia Rojas, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello (UNAB), el protagonismo de este fruto tiene una explicación que combina historia y ciencia.»La palta ocupa un lugar central en la alimentación de los chilenos debido a una combinación de raíces históricas profundas y una valorización creciente de sus beneficios nutricionales», explica.

Cuenta que durante décadas fue conocida como la «mantequilla de los pobres», ya que reemplazaba a la mantequilla sobre el pan en una época en que este producto era costoso y la refrigeración no estaba ampliamente disponible. A ello se sumaba que muchas viviendas de la zona central contaban con paltos en sus patios, lo que facilitaba un consumo frecuente y accesible.

Con el paso de los años, esa tradición se consolidó hasta convertir a la palta en un alimento presente en prácticamente todas las comidas del día: desayuno, almuerzo, once e incluso cena.

  UN ALIMENTO RICO EN GRASAS SALUDABLES

Aunque suele asociarse con un alimento alto en grasas, los especialistas recalcan que el tipo de grasa que contiene es precisamente una de sus mayores fortalezas.

Según explica Rojas, cerca del 15% del peso de la palta corresponde a lípidos, predominando los ácidos grasos monoinsaturados, especialmente el ácido oleico, el mismo que caracteriza al aceite de oliva. Estas grasas contribuyen a mejorar el perfil lipídico y ayudan a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

«A ello se suma un importante aporte de vitaminas A, B, C y E, además de ácido fólico, magnesio y una elevada cantidad de potasio. También destaca por su contenido de fibra, que favorece el tránsito intestinal y sirve de alimento para la microbiota, la cual produce ácidos grasos de cadena corta asociados a diversos beneficios para la salud digestiva», señala.

  LOS MITOS QUE PERSISTEN SOBRE LA PALTA

Uno de los mitos más extendidos es que la palta «engorda» debido a su contenido de grasa. Sin embargo, la académica sostiene que la evidencia científica muestra un panorama distinto.

Si bien es un alimento con una alta densidad energética, su combinación de fibra y grasas saludables aumenta la sensación de saciedad, lo que puede contribuir a reducir el apetito y favorecer un mejor control del peso. De hecho, algunos estudios han asociado su consumo con una menor acumulación de grasa corporal y una reducción de la grasa visceral en personas con obesidad.

Otro error frecuente es pensar que eleva el colesterol por su textura cremosa. En realidad, la palta no contiene colesterol y aporta beta-sitosterol, un compuesto vegetal que ayuda a disminuir la absorción intestinal de colesterol y reduce su producción en el hígado.

Tampoco es cierto que perjudique al corazón. Por el contrario, distintas investigaciones muestran que su consumo puede contribuir a disminuir el colesterol total, los triglicéridos y el colesterol LDL, conocido como «colesterol malo», reduciendo así el riesgo cardiovascular.

  LA CLAVE ESTÁ EN LA CANTIDAD

Pese a sus múltiples beneficios, los expertos recuerdan que ningún alimento está exento de aportar calorías y que la palta no es la excepción.

Rojas explica que este fruto entrega aproximadamente 1,6 kilocalorías por gramo, debido a que cerca del 15% de su composición corresponde a grasas. Por ello, consumirla en exceso podría contribuir a un balance energético positivo, es decir, ingerir más calorías de las que el organismo gasta, lo que favorece el aumento de peso con el tiempo.

En ese contexto, la recomendación es incorporarla como parte de una alimentación equilibrada, respetando porciones adecuadas y considerando el resto de los alimentos consumidos durante el día. Así, la palta puede seguir ocupando un lugar destacado en la dieta de los chilenos, no solo por tradición, sino también por los beneficios que aporta cuando se consume con moderación.

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