Académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso indicó que la solución no consiste únicamente en reaccionar cuando comienza a llover, sino en realizar inspecciones y mantenciones periódicas que permitan detectar oportunamente posibles fallas.
La llegada del intenso sistema frontal que afecta a gran parte del país, no solo ha puesto a prueba la infraestructura de nuestras ciudades, sino también el estado de las viviendas. Por ello, la prevención y la mantención oportuna son fundamentales para disminuir los riesgos asociados a lluvias intensas y fuertes vientos.
Así lo afirmó el académico de la Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Álvaro Peña, quien enfatizó que la preparación de viviendas puede marcar la diferencia entre enfrentar con tranquilidad un episodio climático intenso o sufrir daños que, en muchos casos, son evitables.
El profesor señaló que la prevención no consiste únicamente en reaccionar cuando comienza a llover, sino en realizar inspecciones y mantenciones periódicas que permitan detectar oportunamente posibles fallas.
“Se deben limpiar canaletas, bajadas de aguas lluvias, sumideros, rejillas, patios y desagües, retirando hojas, basura, tierra y cualquier elemento que pueda producir una obstrucción e impedir el paso del agua”, indicó.
Agregó que no basta con que la canaleta esté limpia, sino que también debe comprobarse que la bajada descargue correctamente y que el agua “sea conducida lejos de subterráneos, muros de contención y se evite que esta descarga ingrese a la vivienda. Manchas de humedad, pintura ampollada o filtraciones recurrentes suelen ser las primeras señales de deterioro”.
Álvaro Peña también recomendó asegurar o retirar elementos que puedan desprenderse con el viento, como maceteros, muebles de terraza, planchas o herramientas, además de revisar el estado de puertas, ventanas y portones.
En edificios
En el caso de los edificios, el académico de la PUCV indicó que esta revisión debe extenderse a bombas de achique, tableros eléctricos, grupos electrógenos, fosos de ascensores y drenajes de estacionamientos. Para quienes viven en sectores históricamente inundables, el consejo es retirar vehículos y bienes desde subterráneos o zonas bajas antes de que comiencen las precipitaciones.
Para Álvaro Peña es importante reiterar que “la mantención preventiva y la identificación temprana de puntos vulnerables reduce significativamente los riesgos y constituye una de las herramientas más eficaces para evitar emergencias durante un sistema frontal”.
Finalmente, el profesor destacó la importancia de la preparación de la familia frente a este tipo de eventos, indicando que todos sus integrantes “deberían conocer cómo cortar el suministro eléctrico, el agua y el gas, siempre que puedan hacerlo sin exponerse; mantener teléfonos cargados y disponer de linterna, radio, medicamentos, agua, alimentos básicos, documentos y elementos de primera necesidad”.
“También debe acordarse una vía de salida y un punto de reunión. En estas situaciones, se recomienda la importancia de mantener un kit de emergencia y obedecer las instrucciones de la autoridad, especialmente los mensajes del Sistema de Alerta de Emergencia (SAE)”, concluyó.