La preferencia por inyecciones rápidas de capital responde a la urgencia de costear gastos operativos inmediatos como proveedores, inventario y remuneraciones.
Las micro, pequeñas y medianas empresas en Chile están modificando la escala de sus requerimientos de capital de trabajo. Ante un acceso al crédito bancario tradicional que se mantiene bajo criterios estrictos, tendencia descrita por el Banco Central en sus informes de percepción de negocios, y el estancamiento de los plazos de pago, el tejido empresarial de menor tamaño ha volcado su estrategia hacia la obtención de financiamiento alternativo de mayor envergadura para sostener el ritmo de sus operaciones diarias.
Este cambio de comportamiento queda en evidencia al analizar la actividad transaccional del sector no bancario. Según datos de la plataforma de financiamiento Chita, el monto promedio de las facturas que las PYMEs deciden adelantar para obtener liquidez inmediata escaló 16 % en lo que va de 2026 en comparación con el mismo periodo 2025.
«La realidad operativa del mercado nos muestra que la PYME chilena enfrenta costos de operación más altos y necesita inyecciones de liquidez más robustas para mantener su marcha. Hoy el micro-empresario evita comprometerse con créditos bancarios tradicionales a largo plazo que figuren como deuda en su balance, prefiriendo adelantar facturas para resolver la urgencia de los proveedores o la planilla de la semana sin cargar con mochilas financieras pesadas. El monto de las facturas operadas ha aumentado un 16% en comparación con el año anterior lo que sumado al crecimiento porcentual en cantidad de facturas nos hace pensar que este puede ser el año de mayor crecimiento desde el 2021» , explica Christian Real, CEO de Chita.
Esta tendencia al alza se alinea con el comportamiento macroeconómico de la industria. De acuerdo con el último reporte de la Asociación de Factoring y Servicios Financieros en Chile (AFYS) junto a Humphreys Advisors, durante el año 2026 el stock bruto de colocaciones de factoring de los socios AFYS alcanzó los $638.032.095 millones de pesos, registrando un salto del 15,8% en comparación con marzo de 2025.
Asimismo, el flujo total de financiamiento de los socios AFYS durante el primer trimestre de este año escaló a $1.046.202 millones. Este monto representa un incremento de casi un 16% respecto al mismo periodo de 2025 y consolida el adelanto de facturas a través de plataformas en internet como una herramienta recurrente para la administración de los recursos corrientes y la continuidad de la actividad frente al escenario económico previo.
Radiografía sectorial de la liquidez a corto plazo
De acuerdo con los monitoreos de la coyuntura económica actual, la concentración de transacciones responde a presiones operativas muy específicas en tres industrias clave:
- Comercio: Según los últimos indicadores de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), las PYMEs comerciales adelantan facturas por montos mayores para la reposición inmediata de su inventario, presionadas por proveedores que hoy exigen pagos al contado o en plazos mínimos para despachar mercadería ante ventas minoristas planas.
- Transporte: De acuerdo con los reportes de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones (CNDC), en línea con el Índice de Costos del Transporte del INE, los transportistas medianos recurren al factoring para obtener el flujo necesario que mantenga los camiones en ruta ante el alza flotante de combustibles y peajes, evitando esperar los ciclos de pago habituales de las grandes matrices logísticas.
- Construcción: Según ha levantado de forma reiterada la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), los subcontratistas y proveedores medianos de obra experimentan una compleja presión de liquidez debido al retraso en la liberación de estados de pago. Frente a esto, las empresas menores utilizan el adelanto de facturas con el fin urgente de conseguir el efectivo necesario para cumplir de manera estricta con el pago semanal de sueldos y jornales de los trabajadores.
A diferencia de las estructuras tradicionales de financiamiento, cuyos procesos de evaluación suelen estar diseñados para escalas corporativas mayores, el uso de herramientas tecnológicas avanzadas ha permitido viabilizar estas operaciones de manera eficiente.
«El mercado financiero actual exige inmediatez. El crecimiento de los montos y volúmenes demuestra que las plataformas tecnológicas han logrado dar respuesta a operaciones clave, permitiendo que la microempresa gestione sus recursos al mismo ritmo que una gran corporación», señala Christian Real.
Las proyecciones para el segundo semestre de 2026 sugieren que este modelo de financiamiento mantendrá su vigencia. Mientras las condiciones macroeconómicas generales mantengan márgenes de operación estrechos, la conversión de cuentas por cobrar en efectivo inmediato seguirá consolidándose como un estándar estratégico para la sostenibilidad de las PYMEs en el país.