La postergación de la maternidad es una tendencia marcada entre las chilenas, quienes en su mayoría deciden ser madres después de los 30 años. Sin embargo, la capacidad reproductiva disminuye con la edad, lo que ha llevado a muchas mujeres a considerar la opción de congelar óvulos para preservar su fertilidad. Aun así, persisten mitos y dudas que requieren ser aclarados.
“Mientras más joven la mujer se realice el procedimiento, mayores serán las probabilidades de un embarazo exitoso futuro”, afirma el Dr. Andrés Carvajal, especialista en medicina reproductiva y vicepresidente de la Sociedad Chilena de Medicina Reproductiva (SOCMER).
El Dr. Carvajal responde las 10 preguntas más frecuentes sobre este procedimiento, entregando información clara y derribando mitos:
Duración y técnica: estimulación hormonal durante 10 días y extracción de óvulos bajo sedación, en un procedimiento seguro y ambulatorio.
Dolor y molestias: mínimas; el procedimiento se realiza con sedación.
Licencia médica: puede otorgarse para el día de la extracción, aunque al siguiente la paciente retoma su vida normal.
Cantidad de óvulos: depende de la edad y reserva ovárica; entre 8 y 15 óvulos suelen ser suficientes para asegurar buenas probabilidades de embarazo.
Vida sexual: se recomienda suspender relaciones en la última semana del proceso para evitar riesgos.
Anticonceptivos: compatible con dispositivos intrauterinos; requiere suspender anticonceptivos orales.
Edad ideal: antes de los 30 años los óvulos tienen mejor calidad; a los 35 ya comienza a decaer la reserva ovárica.
Síntomas de baja reserva: no existen señales claras; solo exámenes médicos pueden detectarlo a tiempo.
Tiempo de congelación: los óvulos no se deterioran, aunque los centros médicos suelen fijar un límite cercano a los 50 años para intentar embarazo. 10.
Tasa de éxito: depende de la fecundación in vitro, procedimiento ambulatorio con resultados alentadores.
La congelación de óvulos no es solo un procedimiento médico, es una decisión que abre libertad y autonomía para las mujeres, permitiéndoles planificar su maternidad sin que la biología limite sus proyectos personales, laborales o académicos.