• El académico de la Escuela de Negocios y Economía de la PUCV, Rodrigo Valdés, explicó que los principales efectos de las intensas precipitaciones se concentran en la interrupción de las cadenas de abastecimiento y en sectores como la agricultura, el transporte y el comercio, aunque descartó un aumento sostenido de los precios de los alimentos.
El paso del río atmosférico por gran parte del país, con especial intensidad en el sur de la Región de Atacama y las regiones de Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana, entre otras, no solo deja imágenes e historias que han impactado al país. También genera efectos sobre la economía cotidiana que podrían seguir afectando a la población durante las próximas semanas.
Consultado sobre las consecuencias que estos fenómenos climáticos tienen o podrían tener en la economía de las familias, especialmente ante un eventual aumento en los precios de productos de consumo básico, el académico de la Escuela de Negocios y Economía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Rodrigo Valdés, señaló que el principal impacto económico de corto plazo está relacionado con la interrupción de la cadena de abastecimiento.
«El corte de caminos y puentes, como lo hemos visto en varias partes de Chile, disminuye temporalmente la cantidad de productos que llegan a los mercados mayoristas o a los puntos de venta. Esto puede generar, de manera muy puntual, un incremento en el precio final, especialmente en localidades afectadas como las regiones de Atacama y Coquimbo», precisó el académico.
No obstante, Valdés sostuvo que, de acuerdo con la evidencia disponible, la literatura especializada y los reportes más recientes, no existe un aumento generalizado ni permanente en los precios de los alimentos.
De hecho, la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) informó hace un par de días que no se observan pérdidas significativas en la producción agregada y que, al menos en el corto plazo, existe un abastecimiento suficiente de alimentos para la población.
No obstante, Valdés sostuvo que el frente sí afectó a la pequeña agricultura y los productores de frutas y hortalizas de las regiones de Atacama y Coquimbo. En estas zonas se han reportado dificultades para acceder a los predios, cultivos inundados y la suspensión de labores de cosecha, embalaje y despacho.
Transporte y logística
Un segundo sector afectado por la coyuntura climática es el transporte y la logística, causado por las interrupciones en las cadenas de abastecimiento. A ello se suman actividades del sector terciario, como el comercio local, el turismo y la construcción, muchas de las cuales deben suspender parcial o totalmente sus operaciones debido a las condiciones climáticas.
Respecto de las medidas para mitigar estos efectos, el académico de la PUCV sostuvo que la prioridad debe ser restablecer la conectividad mediante la reparación de caminos y puentes. Asimismo, enfatizó la necesidad de recuperar la capacidad de suministro y distribución de energía eléctrica, tarea en la que las empresas del sector cumplen un rol fundamental.
Valdés agregó que otra acción relevante consiste en proteger a los sectores más vulnerables mediante transferencias monetarias o mecanismos de apoyo directo dirigidos a actividades económicas particularmente afectadas por la emergencia.
En esa misma línea, destacó el papel que desempeña el Ministerio de Agricultura, especialmente en el apoyo de los pequeños productores, a través de ayudas de emergencia destinadas a recuperar invernaderos, sistemas de riego, bodegas y animales, entre otras necesidades urgentes surgidas tras el paso del sistema frontal, principalmente en las regiones de Atacama y Coquimbo.