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Izko Alonso, el pequeño piloto chileno que le escribió una carta a Ayrton Senna y se la leyó en Sao Paulo

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La joven promesa del karting nacional y multicampeón en Chile y Sudamérica, viajó junto a su familia en 2024 a São Paulo para presenciar una fecha del Mundial de Resistencia (WEC), pero el momento que marcaría el viaje no ocurrió en el autódromo, sino cuando el joven piloto, a través de una carta escrita de su puño y letra, le pidió la bendición a Senna para poder cumplir sus metas en el automovilismo.

A los 11 años, Izko Alonso ya sabe que el automovilismo no se trata solamente de acelerar. También se trata de creer, resistir, aprender y encontrar inspiración en quienes abrieron camino antes.

Pese a su corta edad, el joven piloto de Zapallar ya es multicampeón nacional y sudamericano de karting: campeón Rok Cup Micro 2024, campeón IAME Tour 2024, campeón Rok Cup Mini 2025, campeón IAME Series 2025 y campeón sudamericano IAME 2025. Además, suma vasta experiencia en el karting europeo compitiendo en los principales circuitos de karting del mundo como el Campeonato Italiano ACI Karting, la WSK Euro Series  y Rok Cup Italia.  Sus planes contemplan una fuerte proyección internacional, con el objetivo de convertirse en un piloto de élite a nivel mundial. Sin embargo, hubo un viaje que marcó el punto de partida simbólico en su carrera.

A mediados de de 2024 viajó a Brasil junto a su familia a ver las 6 Horas de São Paulo del WEC, una experiencia que tuvo dos dimensiones. Una fue deportiva: ver de cerca una competencia de clase mundial, con autos de resistencia, equipos internacionales y pilotos que representan la elite del motorsport global. La otra fue emocional: visitar la tumba de Ayrton Senna, su gran ídolo.

El viaje partió como una aventura familiar ligada a las carreras. Izko, que para entonces había comenzado a medir su talento en Europa, llegó a São Paulo con la emoción lógica de un niño que ama el automovilismo. En Interlagos pudo ver la maquinaria del WEC desde adentro: autos, pits, pilotos, ingenieros y esa atmósfera que sólo tienen las grandes competencias.

 

Para un niño chileno que sueña con llegar lejos, todo eso era una especie de adelanto del futuro.

—¿Qué sentiste cuando llegaste al circuito y viste todo ese mundo del WEC?
Sentí mucha emoción. Era impresionante ver los autos, los equipos y los pilotos tan cerca. Uno ve esas carreras por videos o por televisión, pero estar ahí es muy distinto. Me dieron más ganas de seguir entrenando y de algún día poder correr en pistas así.

—¿Qué fue lo que más te llamó la atención de las 6 Horas de São Paulo?
Cómo trabajan los equipos. Todo es muy rápido y ordenado. Los pilotos, los mecánicos, todos saben bien qué hacer. Eso me gustó mucho, porque en el karting también hay que ser muy concentrado y trabajar fuerte y muy bien con el equipo.

—Hoy corres karting en Chile y también en Europa. ¿Qué te enseña competir afuera?
Me enseña que el nivel es muy alto y que hay que estar siempre preparado. En Europa todos son muy rápidos, entonces uno aprende mucho. A veces es difícil, pero también es entretenido, porque cada carrera sirve para mejorar.

—¿Te gustaría representar a Chile en el automovilismo internacional?
Sí, mucho. Me gustaría que cuando corra afuera sepan que soy chileno y que estoy tratando de hacerlo lo mejor posible.

El momento más importante de ese viaje no ocurrió el día que visitaron la pista, sino al día siguiente, en el cementerio de Morumbi.

Ahí descansa Ayrton Senna, el piloto que para Izko representa mucho más que un campeón. Senna es el símbolo de correr con pasión, con carácter y con algo que no siempre aparece en los cronómetros: alma.

Al llegar y por iniciativa propia, Izko pidió comprar flores. Luego escribió una carta. En ella le contó a Ayrton que lo admiraba, que estaba corriendo en karting y que quería ganar su primer campeonato. También le pidió su bendición.

Después, frente a la tumba, la leyó:

Hola Ayrton,

Querido Senna.

Te vine a visitar porque eres muy importante para mí y eres un ejemplo para mí.

Te admiro, respeto y te quiero mucho.

Te quiero contar que estoy corriendo en karting y quiero ganar mi primer campeonato, y te quiero pedir tu bendición.

Con mucho cariño, IZKO ALONSO.

La escena tenía una fuerza simple, pero profunda: un niño chileno, todavía en los primeros años de su camino deportivo, hablándole a una
leyenda del automovilismo mundial. No había cámaras de televisión ni trofeos en juego. Sólo un sueño tomando forma.

—¿Por qué quisiste escribirle a Ayrton?

Porque quería decirle que lo admiro mucho. Él es mi ídolo y quería contarle que yo también corro en karting.

—¿Qué sentiste cuando estuviste ahí?

Sentí emoción. Era un lugar muy importante para mí. Me dieron ganas de seguir entrenando y de correr cada vez mejor y alcanzar mis metas y sueños.

—¿Qué significa correr para ti?

Significa hacer algo que me encanta. Me gusta competir, aprender y mejorar. También me gusta representar a Chile cuando corro afuera.

—¿Cuál es tu sueño?

Mi sueño es llegar lo más lejos posible. Sé que es difícil, pero quiero entrenar mucho y seguir aprendiendo.

La historia de Izko ya suma capítulos importantes, haciéndose notar en Chile y Europa por su alto nivel competitivo y con una importante
proyección internacional, corriendo en los circuitos donde se formaron, a su misma edad, los grandes campeones mundiales.

Correr en Europa de manera constante y permanente casi todo el año, es un paso exigente para cualquier piloto. Más aún para un niño chileno de 11 años que debe adaptarse a circuitos, rivales, equipos y ritmos de competencia completamente distintos.

Pero precisamente en eso está el valor de su historia. Izko no está esperando a que el sueño llegue. Está recorriendo la ruta para alcanzarlo, pero ya no como un sueño, sino como una meta. Cuenta con el apoyo de su familia y con la referencia de un ídolo que marcó al automovilismo para siempre.

En Brasil, Izko fue a ver una carrera. Pero terminó haciendo algo más importante: encontrarse con la inspiración que puede acompañarlo durante toda su vida deportiva.Y tal vez algún día, cuando mire hacia atrás, recuerde que parte de su camino comenzó ahí, no en una largada, ni en una bandera a cuadros, sino frente a la tumba de Ayrton Senna, con flores en la mano y una carta escrita desde el corazón.

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