El debate vuelve a instalarse en la agenda pública en un escenario marcado por un mercado laboral desafiante. Para los expertos, cualquier modificación al marco normativo representa una oportunidad para avanzar hacia esquemas que respondan a las nuevas dinámicas del empleo, resguardando siempre los derechos de trabajadores y empleadores.
Chile enfrenta actualmente uno de los escenarios laborales más complejos de los últimos años. De acuerdo con las cifras más recientes del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desocupación alcanzó un 9,4%, su nivel más alto en cinco años. En las mujeres, el desempleo llegó al 10,5%, mientras que el mercado laboral continúa enfrentando importantes desafíos para generar trabajo formal y absorber el aumento de personas que buscan empleo.
En este contexto, el Ejecutivo reactivó la discusión sobre el proyecto que regula los contratos por hora, iniciativa presentada originalmente en 2018 y que busca establecer una modalidad de contratación parcial con reglas específicas para su funcionamiento.
La propuesta contempla la posibilidad de celebrar contratos de hasta 30 horas semanales o 120 horas mensuales, estableciendo condiciones como un aviso mínimo de 24 horas para la asignación de turnos, un descanso de al menos 12 horas entre jornadas, remuneraciones proporcionales y mecanismos destinados a evitar un uso abusivo de esta modalidad.
Para Cristián Fleiderman, Director Comercial de Adecco Chile, el foco del debate debe situarse en cómo construir mecanismos que permitan responder a las nuevas necesidades del mercado laboral sin perder de vista la protección de las personas. «El mercado laboral está cambiando aceleradamente y hoy conviven distintas formas de trabajar que requieren una regulación moderna. La discusión no debiera centrarse únicamente en incorporar mayor flexibilidad o en restringirla, sino en cómo generar condiciones que permitan compatibilizar ambas dimensiones con reglas claras para todos los actores».
Desde la mirada de los recursos humanos, la flexibilidad laboral ya forma parte de las necesidades tanto de empresas como de trabajadores. Sectores como retail, logística, turismo, gastronomía, agricultura y servicios experimentan importantes variaciones estacionales en su demanda de personal, mientras que estudiantes, personas mayores, quienes buscan complementar ingresos o compatibilizar el trabajo con responsabilidades familiares valoran modalidades laborales más adaptables.
Sin embargo, Fleiderman advierte que cualquier nuevo mecanismo debe ir acompañado de garantías suficientes para evitar espacios de incertidumbre laboral. «La flexibilidad no debe entenderse como una disminución de derechos. Por el contrario, cuando existe una regulación adecuada, puede transformarse en una herramienta que facilite el acceso al empleo formal, entregue certezas jurídicas y favorezca relaciones laborales más transparentes.»
Uno de los principales desafíos será asegurar que esta modalidad incentive la formalización del empleo y no genere nuevas formas de precarización. Al mismo tiempo, el mercado laboral continúa transformándose producto de la digitalización, la automatización y la creciente demanda de talento especializado en sectores estratégicos como minería, energía y logística. En ese escenario, la flexibilidad laboral también debe ir acompañada de estrategias de formación, reconversión y desarrollo de habilidades que permitan responder a las nuevas exigencias del empleo.
«La experiencia demuestra que cuando las normas son claras respecto de jornadas, remuneraciones, descansos, planificación de turnos y protección social, tanto trabajadores como empleadores cuentan con mayor seguridad para desarrollar relaciones laborales sostenibles en el tiempo», señala el experto de Adecco.
El avance tecnológico, el crecimiento de proyectos temporales y las nuevas expectativas de conciliación entre la vida laboral y personal han impulsado una mayor demanda por esquemas de trabajo más flexibles, una tendencia que ya se observa en distintos países de la OCDE.
En ese contexto, el ejecutivo de Adecco enfatiza que el éxito de cualquier reforma dependerá de su implementación práctica. «Más allá de la modalidad contractual específica, el desafío es construir un marco normativo que entregue confianza, reduzca la informalidad y permita responder a las distintas realidades productivas del país sin afectar la calidad del empleo.»
«Las políticas laborales generan mejores resultados cuando logran equilibrar las necesidades de las empresas con la protección efectiva de los trabajadores. Ese equilibrio es el que finalmente fortalece un mercado laboral más dinámico, formal y sostenible para el país», concluye Fleiderman.