- Robos de vehículos, de artículos dentro del auto o del auto completo: los estacionamientos de centros comerciales concentran miles de delitos al año que en su inmensa mayoría no llegan a la justicia. ALTO Chile diseñó y propuso un sistema para revertir esta tendencia.
Ir al mall y volver al estacionamiento con el auto forzado, un vidrio roto o directamente sin el vehículo es una experiencia que miles de chilenos viven cada año. Lo que muy pocos saben es lo que ocurre —o más bien, lo que no ocurre— después: según la experiencia de ALTO Chile, empresa especializada en persecución penal de delitos, solo el 2% de las víctimas directas manifiesta la intención de iniciar acciones judiciales para perseguir a los responsables en sede penal. Ante este escenario, aumentan las posibilidades de mayor reiteración de este tipo de delitos.
La razón de ese porcentaje tan bajo no es la desidia de las víctimas. Es un problema estructural del sistema: la víctima directa es el cliente o visitante del centro comercial, no el mall. Eso significa que el centro comercial, aunque sufre el impacto reputacional y ve los delitos multiplicarse, ve mayormente dificultada su participación activa en el plano judicial.
Según Eduardo Hernández, Gerente Legal de ALTO Chile, “este es un problema que acota enormemente la posibilidad de actuar contra los delincuentes, porque lo que se necesita es tener representación de la víctima. Y como son personas naturales, es muy difícil triangular de forma expedita la información, contactar a esa víctima y ofrecerle el servicio de asesoría penal a tiempo. Esa barrera explica por qué, incluso con acompañamiento activo de nuestra parte, solo el 2% de los clientes afectados llega a la etapa final de una querella. El resto queda fuera del sistema”.
Frente a este diagnóstico, desde ALTO Chile consideran que, para superar estas barreras, sin depender de que cada víctima actúe individualmente se debe contar con la incorporación de tecnología para generar capacidades en cuanto a la captura de datos de cada evento de robo y su sistematización. “Se debe tener la capacidad de gestionar denuncias masivas para asegurar que el 100% de estos delitos sean conocidos por el Ministerio Público visibilizar la problemática. Posterior a aquello, hacer gestión sobre los medios de prueba como las herramientas de analítica de video para detectar patrones que permitan identificar bandas”, explica el ejecutivo.
Posteriormente, se puede complementar este trabajo con análisis delictual para finalmente aportar y coordinarse con la Fiscalía en los hallazgos que tenga este trabajo.”Una vez que el Ministerio Público incorpora esta información más el trabajo que hace internamente y logra establecer focos investigativos con la individualización y detención de los responsables, ALTO reaparece representando al centro comercial en el plano policial a través de la presentación de querellas por asociación delictiva”, destaca Hernandez.
Eduardo Hernández asegura que “lo que hace diferente a este modelo es que no depende de que la víctima individual tenga la energía y el tiempo para llevar su caso hasta el final. Nosotros construimos el expediente, vinculamos los casos, identificamos a las bandas y aportamos esa información al Ministerio Público. El foco no está en el delito individual: está en desmantelar la organización delictiva que lo comete. Eso cambia completamente la ecuación de la persecución penal en un contexto donde los centros comerciales ven cientos de estos eventos al mes”.
Los resultados del modelo, medidos por cada 1.000 casos gestionados en los primeros seis meses de trabajo, son elocuentes: 6 bandas identificadas, con 24 eventos vinculados por banda; 553 eventos atribuibles a organizaciones delictuales; 12 querellas presentadas; 5 integrantes de una banda detenidos, cuatro de ellos en prisión preventiva; agrupaciones de causas en diversas Fiscalías a nivel nacional; y más de 1.000 denuncias presentadas. Los números demuestran que cuando el sistema funciona de forma coordinada y con método, la impunidad no es inevitable.