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El verdadero éxito de la IA Agéntica. Por Rodrigo Cabot, gerente de desarrollo de negocios, alianzas y estrategia tecnológica en Ecosistemas Global

Durante la última década, las organizaciones intentaron escalar, basándose en automatizaciones de reglas fijas. Sin embargo, el problema de fondo de este enfoque es su profunda rigidez. Porque en un entorno corporativo donde los portales tributarios, el software de gestión y las interfaces web cambian constantemente, un script tradicional simplemente se rompe. Esto, además, genera un costo oculto de mantenimiento elevadísimo que termina destruyendo el ROI original del proyecto, un problema que se agrava aún más cuando los perfiles técnicos necesarios para reparar esos flujos son cada vez más escasos.

Frente a esta ineficiencia, la adopción de la IA Generativa y multimodal no surge como un simple parche para cubrir la falta de personal. Su verdadero valor estratégico radica en aportar la flexibilidad y mantenibilidad que los sistemas rígidos no tienen. Permite abordar flujos de negocio mucho más complejos y dinámicos, adaptándose a los cambios sin necesidad de reescribir código constantemente.

Según Gartner, para 2028, un tercio de las aplicaciones empresariales incluirán IA Agéntica. Pero, ¿qué es un agente de IA? A diferencia de un software tradicional que ejecuta una línea de código condicional, un agente es un sistema cognitivo que entiende un objetivo de negocio expresado en lenguaje natural, analiza el entorno de software que lo rodea, toma decisiones intermedias, maneja la ambigüedad y ejecuta acciones de forma autónoma.

Para ilustrar cómo la industria aborda este desafío, se observan plataformas de mercado que actúan como superconsultores de IA. Analizan repositorios de documentación interna, conversan con todos los actores de los procesos en evaluación y recomiendan hojas de ruta de transformación de manera predictiva. La estrategia ya no se adivina, se modela con datos.

Lo cierto es que hoy la industria está migrando hacia agentes conversacionales multimodales que procesan la ambigüedad, entienden modismos culturales y resuelven solicitudes de negocio de punta a punta. Un excelente ejemplo de mercado para resolver esto son las soluciones que proveen agentes omnicanales capaces de conectarse con sistemas internos y atender problemas complejos en tiempo real, de manera autónoma, convirtiendo el centro de atención en un motor de resolución inteligente.

Más aún, actualmente, los Large Action Models, o modelos de acción, permiten que la IA interactúe con cualquier software de la misma forma que lo haría un operario humano. La IA diseña el plan de pasos lógicos en tiempo real y navega por la interfaz web de forma autónoma, reduciendo el costo de mantenimiento técnico de la automatización a prácticamente cero.

Nuevo estándar en la industria

Implementar, migrar o mantener entornos suele ser un proceso sumamente lento, costoso y de alto riesgo. Es ahí donde entran en juego agentes verticales hiperespecializados. Se trata de una tecnología que automatiza de forma nativa desde el Digital Discovery Assessment hasta la generación automática de la documentación de procesos y las pruebas de negocio.

No obstante, para que esta magia ocurra, y estos agentes ejecuten acciones complejas, es necesario que se comuniquen de forma eficiente con todo nuestro ecosistema interno. Y es aquí donde aparece una tecnología que está marcando el rumbo: el Model Context Protocol (MCP), que se posiciona como el nuevo estándar de la industria, permitiendo que los agentes de IA se conecten a fuentes de datos, repositorios y herramientas empresariales de forma segura y estructurada. A esto se le suma la adopción de Sistemas Multi-Agente, donde varios agentes colaboran entre sí, y el uso de Small Language Models especializados, que corren de forma local o en la periferia para reducir drásticamente la latencia de procesamiento.

Con este nivel de avance llegamos al ítem que conecta directamente con la preocupación de una gran mayoría de líderes: la gobernanza, que no significa frenar la innovación, sino que construir la infraestructura de control para que la innovación ocurra de forma segura. Significa implementar observabilidad analítica y continua de cada decisión que toma un modelo de lenguaje.

El verdadero valor estratégico de la Inteligencia Artificial no está en salir a comprar de manera aislada cada una de las herramientas que hoy mencionamos. El éxito no se alcanza sumando plataformas de forma fragmentada. El verdadero desafío de liderazgo que nos compete es la orquestación estratégica.

 

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