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La modernización llegó a las ferias libres. Por Pablo Morales Director Carrera de Contador Auditor Universidad de Las Américas

Recientemente, el Servicio de Impuestos Internos (SII) anunció la extensión hasta el 31 de diciembre de 2026 del plazo para que los municipios exijan el inicio de actividades a los comerciantes de ferias libres que deseen acceder a los permisos municipales. A primera vista, podría parecer una medida meramente administrativa. Sin embargo, detrás de esta decisión existe una señal mucho más profunda: la modernización de estos espacios ya está en marcha y requiere un proceso gradual de adaptación para miles de emprendedores a lo largo del país.

Las ferias libres forman parte de la identidad económica y cultural de Chile. Durante generaciones han abastecido a los hogares con productos frescos y accesibles, convirtiéndose en espacios fundamentales para el comercio local. No obstante, al igual que otros sectores de la economía, hoy enfrentan el desafío de adaptarse a una realidad marcada por la digitalización, la trazabilidad de las operaciones y nuevas formas de relacionarse con los consumidores.

Hace algunos años, era habitual que las transacciones en las ferias se realizaran exclusivamente en efectivo. Actualmente, cada vez es más frecuente observar puestos que aceptan tarjetas bancarias, transferencias electrónicas y pagos mediante códigos QR. Este cambio responde a una transformación de los hábitos de consumo, donde los clientes valoran la rapidez, seguridad y comodidad que ofrecen los medios de pago digitales.

En este contexto, la decisión del Servicio de Impuestos Internos no debe interpretarse únicamente como una ampliación de plazos. También representa una oportunidad para que los comerciantes puedan incorporarse de manera gradual a un sistema que les permita operar con mayores herramientas de gestión y crecimiento. La formalización no debería entenderse como una barrera, sino como una puerta de entrada a nuevas oportunidades.

Contar con inicio de actividades permite acreditar ingresos, acceder a productos financieros, participar en programas de apoyo al emprendimiento y fortalecer la relación con proveedores e instituciones. Asimismo, facilita el acceso a mecanismos tributarios simplificados que buscan adecuarse a la realidad de pequeños comerciantes, reduciendo cargas administrativas y promoviendo el cumplimiento voluntario.

Sin embargo, la modernización no depende exclusivamente de la tecnología o de las obligaciones tributarias. También requiere capacitación, información y acompañamiento. Muchos feriantes han desarrollado exitosamente sus actividades durante décadas bajo esquemas tradicionales de trabajo. Por ello, los procesos de cambio deben considerar las particularidades del sector y avanzar con una lógica de apoyo más que de imposición.

La extensión del plazo otorgada por el SII parece ir precisamente en esa dirección. Reconoce que la formalización efectiva no se logra únicamente mediante exigencias normativas, sino también generando condiciones para que las personas comprendan los beneficios y cuenten con el tiempo necesario para adaptarse.

La modernización llegó a las ferias libres. El desafío ahora no es decidir si avanzar o no en esa dirección, sino asegurar que dicho proceso permita mantener la esencia de estos espacios mientras se fortalecen sus oportunidades de desarrollo para las próximas generaciones.

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