El comercio electrónico en Chile superó por primera vez los US$10.000 millones en ventas anuales, con proyecciones de crecimiento de entre 7% y 10% para este año según la Camara de Comercio de Santiago. Ese ritmo está desplazando el foco de la transformación digital hacia un eslabón que hasta hace poco quedaba fuera del radar, la bodega.
Según datos del mercado logístico nacional, la vacancia de bodegas en Santiago se mantiene ajustada, con una demanda que en el primer trimestre del año absorbió más de tres veces la superficie que ingresó al mercado. En ese escenario, expandirse físicamente no siempre es la opción más rápida ni más rentable: cada vez más empresas optan por sacarle más rendimiento al espacio que ya tienen, apoyadas en tecnología.
Inteligencia artificial aplicada a la operación diaria
La IA dejó de ser un concepto abstracto para instalarse en decisiones concretas de bodega: predicción de demanda, optimización de rutas de picking y ubicación inteligente de productos según su rotación. Este año, el sector logístico ha identificado a la inteligencia artificial como uno de los ejes que más está impactando ingresos, eficiencia y reducción de costos operacionales, aunque el diferencial real está en cómo cada empresa logra implementarla.
«La inteligencia artificial dejó de ser un lujo reservado a las grandes operaciones logísticas. Hoy una pyme puede predecir su demanda o definir la mejor ubicación para cada producto en su bodega con la misma lógica que usan compañías mucho más grandes, solo que con herramientas pensadas para su escala y su presupuesto», señaló Antonio Horvath, CEO-Fundador de Check WMS y con más de 25 años de experiencia en logística.
Trazabilidad en tiempo real, el nuevo estándar
El control de inventario ya no se resuelve con planillas de cálculo. La trazabilidad en tiempo real el seguimiento de lotes, vencimientos y ubicación exacta de cada producto, se está convirtiendo en un estándar mínimo, impulsado por la exigencia de un consumidor que espera entregas cada vez más rápidas y sin errores, junto a una creciente regulación de industrias como Insumos y Dispositivos Médicos, de manera de garantizar la seguridad de las personas. Para las pymes, esto significa competir con procesos antes reservados a compañías de mayor tamaño, sin necesidad de replicar su infraestructura ni su inversión.
Automatización y sostenibilidad, dos caras de la misma transformación
La digitalización de bodegas también está impulsada por una exigencia creciente de sostenibilidad operacional: medir la huella de cada proceso, reducir mermas y optimizar el uso de espacio y energía dejaron de ser atributos reputacionales para convertirse en parte de la conversación de negocio. La automatización de tareas repetitivas como picking, control de stock, generación de guías de despacho libera tiempo de los equipos para enfocarse en decisiones de mayor valor.
«Lo que estamos viendo es que la trazabilidad y la automatización ya no son un diferenciador, se están volviendo el piso mínimo para competir. Las empresas que sigan gestionando su bodega en planillas van a quedar atrás frente a quienes ya digitalizaron ese proceso, independiente de su tamaño. La próxima etapa de esta transformación va a estar en que estas tecnologías sean cada vez más simples de implementar, no más complejas», concluyó Horvath
Una transformación que ya no espera a las grandes empresas
La tendencia es clara: la digitalización de la bodega dejó de ser un privilegio de las grandes cadenas logísticas para transformarse en una necesidad competitiva para cualquier empresa que venda por canales digitales o compita en mercados regulados, sin importar su tamaño. Las herramientas que antes exigían inversiones significativas hoy están al alcance de operaciones más pequeñas, acortando la brecha entre pymes y grandes jugadores del retail y el ecommerce.