Neurólogo destacó la importancia de reconocer las señales de alerta y actuar oportunamente para reducir secuelas y mejorar la recuperación de los pacientes.
El accidente cerebrovascular (ACV) continúa siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad en Chile, y su impacto en la Región del Biobío genera preocupación en la comunidad médica. Según cifras de la Seremi de Salud, entre enero y mayo de 2025 la red pública atendió más de mil casos, evidenciando un fenómeno cada vez más frecuente: la aparición de ACV en personas de menor edad.
Frente a este escenario, el neurólogo José Miguel Enríquez, académico de la carrera de Medicina de la U. Andrés Bello en Concepción, explicó cuáles son las cinco señales clave para identificar un ACV a tiempo y entregó recomendaciones fundamentales para una recuperación exitosa. “Un accidente cerebrovascular se produce por la interrupción del flujo sanguíneo normal hacia una región del cerebro. Como consecuencia, las neuronas dejan de recibir oxígeno y nutrientes, sufriendo daño y pudiendo morir, generando así secuelas físicas, cognitivas y emocionales de diversa gravedad”, explicó.
El profesional detalló los dos tipos de ACV. “El más frecuente es el ACV isquémico, en el cual se produce la obstrucción de una arteria cerebral, ya sea por un émbolo proveniente de otra parte del organismo o por la formación de un trombo en el propio vaso sanguíneo. Este tipo corresponde aproximadamente al 85% de los casos”, dijo.
El segundo, según el Dr. Enríquez, es el ACV hemorrágico, el cual ocurre cuando se rompe un vaso sanguíneo cerebral, provocando una hemorragia dentro del cerebro o en los espacios que lo rodean. “Este representa cerca del 15% de los accidentes cerebrovasculares. La principal diferencia entre ambos radica en que el ACV isquémico se produce por una obstrucción del flujo sanguíneo, mientras que el hemorrágico ocurre por la ruptura de un vaso sanguíneo”, afirmó.
Causas y síntomas
El académico UNAB recordó que el ACV se encuentra entre las principales causas de muerte en Chile y en el mundo, además de ser una de las causas más importantes de discapacidad en adultos. “El riesgo aumenta en personas que presentan factores de riesgo cardiovascular, especialmente cuando estos no se encuentran adecuadamente controlados”, sostuvo.
Entre los principales factores de riesgo, enumera el Dr. Enríquez, se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, la dislipidemia, la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo y algunas enfermedades cardíacas, más frecuentemente arritmias como la fibrilación auricular.
Los signos y síntomas de un accidente cerebrovascular se caracterizan por la aparición súbita de una pérdida de función neurológica, explicó el neurólogo. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran la pérdida de fuerza o sensibilidad de una mitad del cuerpo, la desviación de la cara; es decir un lado de la boca caída, la pérdida parcial de la visión, la dificultad para hablar o comprender el lenguaje, y la alteración de la marcha, de la coordinación o el equilibrio.
¿Cómo saber si sufro un ACV?
El profesional explicó que para reconocer los síntomas de un ACV se utiliza el acrónimo FAST, en el que la letra F corresponde a Face (cara), y es la desviación de la cara o de la comisura labial. La letra A corresponde a Arm (brazo), y se refiere a la pérdida de fuerza o la caída de un brazo. La letra S es Speech (habla o lenguaje), y es la dificultad para hablar o comprender el lenguaje. “Si cualquiera de estos síntomas aparece de forma súbita, es fundamental actuar rápidamente. De ahí surge la última letra del acrónimo, T de Time (tiempo), que nos recuerda que en el ACV cada minuto cuenta”, detalló el facultativo.
Es fundamental actuar con rapidez ante un ACV, ya que por cada minuto que el cerebro permanece sin un adecuado aporte de sangre y oxígeno, mueren cerca de 2 millones de neuronas Y en minutos u horas el paciente puede desarrollar secuelas neurológicas graves e incluso fallecer, argumentó el docente.
¿Qué debo hacer?
Ante la sospecha que alguien podría estar sufriendo un ACV, este debe ser trasladado lo más rápido posible a un centro asistencial con capacidad de manejo del ACV, explicó el Dr. Enríquez, quien aseguró que las señales que se deben considerar son: desviación de la cara o comisura labial; debilidad de un brazo o la mitad de un cuerpo; dificultad para hablar o comprender el lenguaje; pérdida del campo visual y pérdida del equilibrio o dificultad para caminar.
Sin embargo, las personas cometen errores al sufrir estos síntomas. “El principal error es no consultar de forma oportuna. Muchas personas no reconocen los síntomas de un accidente cerebrovascular, esperan que desaparezcan espontáneamente o minimizan su importancia y esto es especialmente relevante porque los tratamientos más eficaces para el ACV disponen de una ventana de tiempo limitada, por lo que cada minuto de retraso puede reducir las posibilidades de recuperación y aumentar el riesgo de discapacidad permanente.
Secuelas
Sin embargo, el académico de la UNAB aclaró que, dependiendo de la región cerebral afectada, un ACV puede manifestarse con síntomas menos evidentes que la clásica pérdida de fuerza de la mitad del cuerpo. “Alteraciones cognitivas agudas, estados confusionales, trastornos visuales, alteraciones de la marcha o de la coordinación pueden corresponder a manifestaciones de un ACV. Pero la característica más importante continúa siendo el inicio brusco de los síntomas”.
En cuanto a las secuelas más frecuentes, detalló que son las alteraciones motoras, como la pérdida de fuerza o la parálisis de una extremidad o de un lado del cuerpo. “También pueden presentarse trastornos sensitivos, dificultades para tragar, alteraciones del lenguaje, problemas de memoria y otras funciones cognitivas, además de cambios emocionales como ansiedad o depresión”. Precisó que el tipo y la gravedad de las secuelas dependen principalmente de la región cerebral afectada, la magnitud del daño y la respuesta del paciente al proceso de rehabilitación.
Señales para la rehabilitación
El neurólogo explicó que la principal señal de progreso es la recuperación gradual de funciones que se habían perdido por el ACV. “Esto puede manifestarse como una mejoría de la fuerza, la sensibilidad, el lenguaje, la capacidad para caminar o realizar actividades cotidianas”, mencionó.
Agregó que la recuperación después de un ACV depende de múltiples factores, como la gravedad del evento, la extensión y localización del daño cerebral, las discapacidades presentes al inicio, la rapidez con que se instauró el tratamiento agudo y el acceso a una rehabilitación precoz e intensiva y agregó que, si bien la mayor parte de la recuperación ocurre durante los primeros meses, el proceso puede extenderse durante mucho más tiempo.
“Habitualmente, las secuelas tienden a estabilizarse alrededor de los seis meses posteriores al evento, aunque algunos pacientes continúan mostrando mejoras incluso después de este período gracias a la rehabilitación multidisciplinaria”, concluyó el Dr. Enríquez.