Marruecos reconoció este domingo que unas 40 000 personas llegaron a la frontera en dirección a la ciudad de Ceuta y otras 1 135 a Melilla, y admitió 11 muertos en su territorio, diez de ellos ahogados.
El Ministerio de Interior afirmó en un comunicado que Marruecos «seguirá siendo, según lo prometido con sus socios, un socio fiable y responsable, comprometido a fortalecer la cooperación y la coordinación internacionales».
Además, el país magrebí atribuye los hechos a una serie de factores superpuestos: «la explotación sesgada del espacio digital, la promoción de información engañosa, el papel de las bandas de trata de personas y las interpretaciones erróneas de los datos legales y administrativos, que apuntaban a la ilusión de la posibilidad de acceder al espacio europeo con facilidad y sin consecuencias».
Las autoridades tomaron un «enfoque proactivo e integral, aumentando los grados de vigilancia y movilización, mejorando la preparación de varios intereses de seguridad y autoridades territoriales e intensificando el control terrestre y marítimo», según precisó el ministerio.
La Fiscalía marroquí ha abierto «una investigación judicial sobre diversos actos y hechos asociados a estos eventos» con el fin de «revelar las responsabilidades y organizar los efectos jurídicos», concluye el comunicado.
Según las autoridades españolas, más de 50 000 personas entraron en Ceuta y la mayoría ya han regresado a su país de origen, mientras ya han confirmado 72 fallecidos. Si a esos 72 fallecidos se unen los 11 muertos confirmados por las autoridades marroquíes, la cifra será ya superior a 80.
CASA REAL ESPAÑOLA
El rey Felipe VI manifestó su “preocupación e indignación” por los graves acontecimientos registrados en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, tras la llegada masiva de migrantes desde Marruecos, y afirmó que el Estado debe adoptar medidas para garantizar la seguridad de ambas localidades y prevenir que hechos de esta naturaleza se repitan.
A través de un mensaje difundido por la Casa Real, el monarca señaló que es necesario transmitir de manera “unida, clara y determinante” el respaldo del resto de España a los habitantes de Ceuta y Melilla, al tiempo que lamentó la pérdida de decenas de vidas ocurrida durante esta crisis migratoria.
De acuerdo con estimaciones del Ministerio del Interior de España, alrededor de 50 mil migrantes ingresaron de manera irregular a la ciudad de Ceuta, en su mayoría nadando desde territorio marroquí, lo que provocó una emergencia humanitaria y de seguridad sin precedentes en la frontera sur del país.
Durante los últimos días, Felipe VI se mantuvo en comunicación con los presidentes de Ceuta y Melilla, así como con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, para dar seguimiento a la evolución de la crisis.
Por su parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que la situación comenzó a estabilizarse en un plazo de 24 horas; sin embargo, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, advirtió que la emergencia continúa debido a que todavía permanecen miles de personas en las calles de la ciudad.