La educación superior tiene sentido cuando logra responder a las necesidades reales de las personas y del territorio donde está inserta. En una región como Valparaíso, que enfrenta desafíos en materias como salud, educación, desarrollo económico, sostenibilidad y empleabilidad, las instituciones de educación superior estamos llamadas a asumir un rol activo en la formación de profesionales comprometidos con su entorno y capaces de aportar soluciones concretas.
La reciente acreditación avanzada por cinco años otorgada a la Universidad Santo Tomás por la Comisión Nacional de Acreditación representa mucho más que un reconocimiento institucional. Es la validación de un trabajo sostenido, basado en la mejora continua, la calidad de los procesos formativos, el fortalecimiento de la investigación y una estrecha vinculación con el medio. Pero, sobre todo, es una señal de confianza para miles de familias que depositan en la educación la esperanza de construir un mejor futuro.
En la Región de Valparaíso sabemos que la educación es una de las herramientas más poderosas para impulsar la movilidad social. Por ello, mantener la adscripción a la gratuidad gracias a esta acreditación cobra una relevancia especial, ya que permite que más jóvenes puedan acceder a una formación de calidad sin que las dificultades económicas sean una barrera para cumplir sus proyectos de vida.
Sin embargo, este logro no constituye un punto de llegada. Muy por el contrario, representa un nuevo compromiso con nuestra comunidad. Debemos seguir fortaleciendo la formación de nuestros estudiantes, estrechando la colaboración con el sector público, privado y las organizaciones sociales, para que el conocimiento generado en las aulas se traduzca en soluciones que impacten positivamente en la calidad de vida de las personas.
Como Universidad Santo Tomás Viña del Mar, reafirmamos nuestra convicción de seguir siendo un actor relevante para el desarrollo regional, formando profesionales con excelencia académica, sentido ético y vocación de servicio. Porque el progreso de Valparaíso requiere instituciones que miren el futuro con responsabilidad, pero también con la certeza de que invertir en educación es invertir en el bienestar y el desarrollo de toda la comunidad.