El viernes 7 y sábado 8 de agosto a las 19:00 horas se presenta la obra “Jugar a la guerra”, de la compañía La Jeanette, en Sala Negra Juan Barattini Carvelli. Las funciones se realizarán en la Escuela de Teatro UV, ubicada en Avenida Brasil 1647, Valparaíso.
Ana –una actriz cesante– es reclutada para guiar un taller de teatro para policías que trabajan infiltrados. A lo largo de las sesiones, los uniformados se verán obligados a relajarse y conectarse con un universo sensible que pareciera serles ajeno; todo con el objetivo de hacer bien su trabajo y actuar mejor. En este espacio de libertad insólita aquellas verdades que comúnmente parecen opuestas comenzarán a acercarse y confundirse. ¿No es el arte de infiltrarse una magistral clase de actuación?
La obra fue seleccionada por el Comité de Públicos Programadores. La Cartelera Sala Negra JBC es parte del Proyecto UVA 2593: Mayor Equidad y Acceso al Arte, Cultura y Patrimonio, financiado por el Ministerio de Educación. Las funciones se realizarán en la Escuela de Teatro UV, ubicada en Avenida Brasil 1647, Valparaíso.
EQUIPO
Juan Pablo Troncoso, dramaturgo y director, comparte sobre el proceso: “La idea de la obra surge entre 2017 y 2018, a partir de conversaciones que tuve con amigos en Santiago. Ellos me comentaron que en una escuela de teatro se habían impartido clases para policías que trabajaban infiltrados y esa situación me pareció muy interesante, estimulante y profundamente teatral. A partir de esa idea comencé a desarrollar el proyecto durante un par de años, en el marco de unos talleres en los que participé en el Royal Court junto a compañeros de Chile y Perú. Fue un proceso creativo largo, de dos o tres años”.
“En ese período ocurrió el estallido social. Hasta entonces, mi trabajo había consistido en construir un mundo verosímil: investigar sobre policías infiltrados y agentes encubiertos, ver películas y series policiales como referentes, y encontrar las relaciones entre la actriz y los policías. Sin embargo, cuando ocurre el estallido social, ese acontecimiento atraviesa la obra, la transforma y, sobre todo, modifica completamente la secuencia final, que originalmente no existía”.
“El montaje fue rápido. No tuvimos mucho tiempo ni muchos recursos, por lo que el proceso fue bastante intuitivo. Yo tenía relativamente claro lo que quería: buscar una actuación natural y cercana, evitar personajes demasiado rígidos, comprender las dinámicas del texto y permitir que los actores disfrutaran el proceso, dialogaran entre ellos y trabajaran con libertad y tranquilidad. Aunque la obra tiene una estructura muy rítmica, casi coreográfica, los actores juegan con mucha libertad dentro de ese marco”.
Manuela Mege, diseñadora escénica, comenta: “Intentamos recrear, no de forma realista o naturalista, un lugar donde estos policías se entrenan, algo similar a un campo de tiro. La intención no era reproducir una comisaría, sino construir un espacio que no está pensado para hacer teatro ni para impartir clases de actuación. Es un espacio frío, inhóspito, destinado al entrenamiento policial, al uso de armas, y justamente nos interesaba esa tensión: que un lugar concebido para un fin completamente distinto fuera ocupado para el trabajo ‘teatral’, por eso trabajamos con una propuesta visual bastante sintética”.
“En el vestuario no hay una construcción especialmente teatral, sino pequeños elementos que permiten identificar a los personajes. Esos elementos van pasando de un actor a otro, facilitando el reconocimiento de los roles. Existen ciertos indicios y signos escénicos que ayudan a comprender el espacio en el que estamos, junto con superficies que permiten incorporar proyecciones, ya que el video también forma parte del lenguaje de la obra”.
Catalina Anguita, diseñadora sonora, señala: “Revisamos distintos registros sonoros vinculados a protestas y al estallido social. A partir de estos materiales, construí una pista extensa que se utiliza durante la obra, con referencias ‘carnavalescas’, bombas, balazos, pero a lo lejos, casi en un segundo o tercer plano, como una protesta permanente, pero distante en el tiempo”.
“El eje principal del diseño sonoro fue el trabajo con la trompeta. Nos interesaba profundizar en la idea del aire, de la respiración y de la imposibilidad de respirar, que aparece explícitamente en una frase hacia el final de la obra. También se hace referencia a la canción Take My Breath Away (Quítame el aire), a propósito del diálogo entre el instrumento de viento, la respiración y falta de aire, resignificando la canción a la luz del caso de violencia policial contra George Floyd en Estados Unidos, quien, mientras era asfixiado por un grupo de policías, repetía: No puedo respirar”.
Ricardo Montt, actor, considera que “interpretar esta obra implica la posibilidad de poner el cuerpo a una experiencia que es muy entretenida de actuar. Está el personaje de Ana, por ejemplo, y es muy gracioso interpretar a una actriz. A través de ese personaje también nos reímos un poco de nosotros mismos, del ejercicio de la actuación y de la interpretación; de los problemas que a veces tenemos con el reconocimiento, con que te llamen de la tele, con el deseo de ser famosos, con el renegar de la televisión y, al mismo tiempo, con ese amor a veces un poco desproporcionado y romantizado por el teatro”.
“La obra también cuestiona el lugar autoritario que, en ocasiones, podemos ocupar como actores, ese ‘fascista’, entre comillas, que muchas veces señalamos desde la ficción hacia un otro, sin darnos cuenta de que la propia práctica artística también puede transformarse en un espacio jerárquico y autoritario, donde pareciera que existe una sola verdad y hay poco lugar para los grises, el desacuerdo, el diálogo o la aceptación de lo diferente”.
Valentina Nassar, actriz, declara que “esta es una obra que ya tiene varias funciones y volver a presentarla nos pone muy contentos. En relación con los roles que interpretamos, no son personajes fijos, sino que vamos traspasando de uno a otro. Eso, por un lado, es un buen problema que resolver en escena y también un gran entrenamiento para estar en el presente, no aferrarse a un personaje ni ‘convertirse’ en él, sino que tomar cosas que proponen los otros, copiar, imitar, transformar, deformar”.
“Para nosotros estar en la Sala Negra es muy significativo, llevábamos un par de años sin hacer la obra y, en este momento, nos parece importante y necesario retomarla. Queremos presentarla porque creemos que propone una experiencia teatral profunda y entretenida, en la que el público no va a quedar indiferente y que busca dialogar con este presente. Es una obra que quiere contestarle al momento que estamos viviendo como país”.
Abril Sandoval, productora, reflexiona: “Respecto a producción, los desafíos son, en su mayoría, los de siempre en términos logísticos, sobre todo coordinar los ensayos. En el caso de esta función, nuestro principal desafío es la difusión: invitar y convocar a las personas para que vengan a las funciones. Ojalá podamos reunir a un público diverso: artistas de Valparaíso, personas que regularmente van al teatro, el público de la Sala Negra, estudiantes, pero también integrantes de organizaciones sociales y estudiantes de la misma universidad”.
“Ese desafío no es solo de esta obra, sino del teatro en general. Cuando las personas logran ir al teatro, normalmente disfrutan la experiencia. En nuestra obra, al menos, siempre ha sido así. El gran desafío es conseguir que la gente llegue al teatro. La obra ha pasado por escenarios muy distintos, estrenamos en el GAM, estuvimos en Santiago a Mil, hicimos funciones para programadores, luego una temporada en el Teatro de la Universidad Católica, estuvimos en la Sala UPLA y también realizamos funciones en Santiago OFF”.
“Hemos recorrido distintos espacios y distintos contextos. Por eso nos alegra mucho poder venir a la Sala Negra, es un espacio muy especial y muy querido para nosotros; yo estudié acá y ahora soy profesora. La obra tiene que adaptarse a las particularidades de esta Sala y ese es uno de los grandes desafíos que estamos intentando resolver de la mejor manera. Estamos seguros de que así será”.
Para más información seguir a @salanegrajbc y a @cia.lajeanette en Instagram.
COORDENADAS
JUGAR A LA GUERRA
Compañía La Jeanette
Viernes 7 y sábado 8 de agosto a las 19:00 horas.
Sala Negra Juan Barattini Carvelli. Avenida Brasil 1647, Valparaíso.
Reservas en el Instagram @salanegrajbc.
FICHA ARTÍSTICA
Dramaturgia y dirección: Juan Pablo Troncoso.
Diseño integral: Manuela Mege.
Elenco: Ignacia Agüero, Carlos Briones, Ricardo Montt, Constanza Muñoz, Valentina Nassar y Agustín Sanhueza.
Diseño sonoro: Catalina Anguita.
Realización audiovisual: Ricardo Montt.
Producción: Abril Sandoval.