El Servicio de Impuestos Internos ha fortalecido sus sistemas de cruce de información y detección temprana. Especialistas explican qué prácticas internas elevan más ese riesgo y cómo corregirlas a tiempo.
El Servicio de Impuestos Internos (SII) ha perfeccionado en los últimos años sus sistemas de cruce de información y sus criterios de selección para procesos de fiscalización, lo que ha hecho más relevante que las empresas revisen sus prácticas contables y efectos tributarios, antes de que un error se convierta en un problema mayor.
Iván Cifuentes, perito judicial contable tributario certificado por todas las Cortes de Apelaciones y la Corte Suprema de Chile, y socio de Cifneg Consultores, plantea que la mayoría de los casos que termina en fiscalización se explica por errores previsibles y evitables.
“El SII cumple su rol y cada vez cuenta con mejores herramientas para hacerlo. El desafío para las pymes no es esconderse de eso, sino ordenar su contabilidad y dar cumplimiento a sus obligaciones tributarias, para no dar señales equivocadas sin darse cuenta”, señaló Iván Cifuentes.
El experto identificó cinco prácticas internas que, según su experiencia como perito, elevan el riesgo de que una empresa sea observada:
- Mezclar gastos personales con gastos del negocio. Cargar a la empresa compras del supermercado, membresías o gastos familiares sin relación con el giro es, según Cifuentes, uno de los errores más frecuentes y más fáciles de detectar.
- Diferencias entre lo declarado en el IVA mensual y en la renta anual. Cuando las cifras del Formulario 29 y del Formulario 22 no calzan de un mes a otro, el sistema lo marca de forma automática.
- Falta de respaldo documental. Pagar con tarjeta personal, no guardar contratos o correos que expliquen un gasto, o no conservar boletas y facturas debilita la posición de la empresa ante cualquier revisión.
- Boletas de honorarios usadas para encubrir una relación laboral permanente. Esta práctica, común en pymes pequeñas, puede derivar en recalificación laboral y en obligaciones tributarias y previsionales retroactivas.
- Cambios bruscos en la rentabilidad declarada respecto del sector. Una utilidad muy por debajo del promedio de la industria, sin una explicación de fondo, suele llamar la atención del sistema.
“Ninguna de estas señales significa que la empresa esté haciendo algo ilegal, pero podría estar expuesta a sanciones. Significa que hay que ordenar la forma en que se está registrando la operación del negocio”, aclaró Cifuentes.
El experto recomendó a las pymes revisar estos puntos junto a su contador de manera preventiva, antes del cierre de cada ejercicio, en lugar de esperar a recibir una notificación.