El Gobierno ingresó al Congreso un proyecto de ley para ampliar el subsidio a la tasa de interés hipotecaria y la garantía estatal del Fondo de Garantías Especiales (Fogaes) para la compra de la primera vivienda.
La iniciativa propone incorporar 30 mil nuevos cupos, elevando el total a 80 mil, aumentar de 4.000 a 6.000 UF el valor máximo de las propiedades beneficiadas y extender su vigencia por 12 meses, hasta el 31 de mayo de 2028.
José Miguel Simian, director del Centro de Estudios Inmobiliarios de la Escuela de Negocios ESE de la Universidad de los Andes (Uandes), destaca el efecto que ha tenido este instrumento en el sector. A su juicio, ha sido “probablemente el instrumento de política que más impulso le ha dado al mercado inmobiliario en el último tiempo”, al favorecer un aumento de las ventas durante el segundo semestre de 2025 y el primer trimestre de este año.
El académico explica que el programa facilita el financiamiento de hasta el 90% del valor de la vivienda mediante la garantía estatal y reduce la tasa de interés de los créditos hipotecarios. Por ello, considera que su continuidad “es una noticia muy buena” y espera que una implementación rápida favorezca las ventas durante los próximos meses.
¿Tiene sentido subsidiar viviendas de hasta 6.000 UF?
Pese a su valoración de la medida, Simian cuestiona que el beneficio pueda aplicarse a propiedades de hasta 6.000 UF. A su juicio, “llegar hasta las 6.000 UF me parece demasiado”, ya que ese rango incluye propiedades que pueden adquirir hogares de mayores ingresos. “¿Tiene sentido subsidiar también ese grupo con este mecanismo? No estoy tan seguro de que sea una buena política pública”, señala, agregando que habría preferido un incremento más acotado respecto del límite anterior de 4.000 UF.
El especialista también llama a la cautela sobre el alcance que podría tener la medida. Si bien reconoce que muchas familias continúan teniendo dificultades para acceder a una vivienda debido a sus altos precios, sostiene que la menor demanda por propiedades nuevas, asociada a la transición demográfica y al menor crecimiento de los hogares, también influye en el desempeño del sector. Por ello, advierte que “no es solo un problema de precio, sino también de demanda”.