- Jacqueline Bascuñán, de 57 años, murió horas después de someterse a una cirugía en el Hospital San Camilo. El cirujano que realizó la intervención ya había sido formalizado en 2024 por cuasidelito de homicidio y ahora la justicia formalizó al anestesiólogo que participó en el procedimiento. Una auditoría del propio hospital detectó que la paciente no contaba con exámenes preoperatorios recientes y que el médico tratante no la evaluó antes de otorgarle el alta.
Lo que debía ser el sueño cumplido de Jacqueline Bascuñán, terminó transformándose en una tragedia la madrugada del 09 de diciembre de 2022. La mujer, de 57 años, madre, esposa, abuela y trabajadora, murió pocas horas después de someterse a una abdominoplastia en el Hospital San Camilo de San Felipe. Un caso que remeció a la comuna.
La investigación, concluyó con la formalización del cirujano Marcelo Yáñez Leyton, el 15 de mayo de 2024. En dicha audiencia, el tribunal estableció su participación como autor del cuasidelito de homicidio, en grado de ejecución consumado, y decretó como medidas cautelares la firma mensual y el arraigo nacional. Este 6 de agosto de 2026, la investigación sumó un nuevo y relevante capítulo con la formalización del anestesiólogo José Meneses Soto, también acusado de cuasidelito de homicidio, convirtiéndose en el segundo médico formalizado en esta causa.
la justicia deberá avanzar en el esclarecimiento de las responsabilidades que eventualmente pudieran existir en torno a la intervención quirúrgica y las horas posteriores que terminaron con la muerte de Jacqueline.
Todo comenzó la mañana del 8 de diciembre de 2022. Jacqueline había esperado durante años una abdominoplastia, intervención que no solo representaba un cambio estético, sino también una forma de mejorar su calidad de vida. “Había reunido el dinero y era un período especialmente importante para ella. Operarse era el sueño de su vida”, recuerda su hijo. Cristián Lagos.
Ingreso el 8 de diciembre al Hospital San Camilo. Durante el procedimiento participaron el cirujano Marcelo Yáñez y el anestesiólogo José Meneses. Sin embargo, de acuerdo con los antecedentes reunidos posteriormente y consignados en la querella presentada ante la justicia, nunca fue considerada la evaluación previa de la paciente. Jacqueline presentaba hipertensión y diabetes. Peor aún, en la ficha clínica no figuraban exámenes recientes como electrocardiograma, pruebas de coagulación ni hemoglobina glicosilada, claves para este tipo de cirugías.
Durante el período postoperatorio se consignó un preocupante aumento de la frecuencia cardíaca y altos niveles de glicemia. Además de fuertes dolores, vómitos y ausencia de diuresis. Pese a estos antecedentes, Jacqueline fue dada de alta por una supuesta falta de camas en el recinto. De acuerdo con la auditoría clínica, el alta fue entregada por una enfermera, ya que el medido no estuvo presente en la determinación.
“Cuando la dieron de alta se quejaba mucho de dolor abdominal y cuando llegó a su casa comenzó a sentirse peor, presentando fuertes náuseas y vómitos, por lo que medicamentos para controlar las náuseas. Empezó a respirar más rápido, a perder la conciencia y cuando la tomé en mis brazos se desvaneció”, agregó su hijo Cristián.
La familia llamó al SAMU. Los equipos de emergencia constataron que Jacqueline presentaba bajos signos vitales y que sus labios y manos se encontraban morados. Poco después sufrió un paro cardiorrespiratorio. Pese a los esfuerzos de reanimación, falleció el 09 de diciembre de 2022.
La autopsia realizada posteriormente por el Servicio Médico Legal estableció como causa de muerte “edema pulmonar” e “infarto agudo miocardio”, calificando el fallecimiento como una muerte por enfermedad. Sin embargo, la familia cuestionó dichos antecedentes y apuntó a una negligencia durante la cirugía, acudiendo a la justicia para que se investigara el hecho.
Para el abogado Jaime Barrientos, representante de la familia, la formalización del segundo médico constituye un paso importante, pero el objetivo central sigue siendo esclarecer completamente lo ocurrido.
“Para esta familia lo más importante es llegar a la verdad. Jacqueline entró a un hospital para someterse a una cirugía programada y pocas horas después murió en los brazos de su hijo. Existen antecedentes objetivos, incluso contenidos en una auditoría del propio hospital, que generan preguntas muy serias respecto de la evaluación previa, el manejo postoperatorio y las condiciones en que se decidió darle el alta. La muerte de Jacqueline era evitable”, puntualizó el profesional.
El abogado agregó que la formalización del anestesiólogo José Meneses permite avanzar en una investigación que, a juicio de la familia, debe analizar de manera integral la actuación de todos los profesionales que tuvieron participación en la atención de Jacqueline.
Para la familia, la historia sigue teniendo una imagen imposible de borrar: Jacqueline ingresó al Hospital San Camilo el 8 de diciembre de 2022 para cumplir un sueño que había esperado durante años y, menos de 24 horas después, estaba sin vida.