A casi 24 horas del terremoto que sacudió a Colombia, el balance preliminar de la emergencia asciende a 181 personas fallecidas en el país, de las cuales 165 se registran en ciudades capitales, según indicó la mañana de este martes Asocapitales.
La dimensión de la emergencia tiene un marcado impacto urbano: el 97,6 % de las víctimas mortales reportadas hasta el momento se concentra en cuatro ciudades capitales. Cali registra 95 fallecidos; Pereira, 72 (tres de ellas en el aeropuerto Matecaña); Quibdó, 9; y Manizales, 5.
Además de las pérdidas humanas, el balance consolidado en las ciudades capitales registra 1.310 personas heridas y 165 edificaciones colapsadas, mientras continúan las operaciones de búsqueda y rescate y el levantamiento de la Evaluación de Daños y Necesidades (EDAN).
Las cifras continúan siendo preliminares y están sujetas a actualización, debido a que las autoridades territoriales y los organismos de respuesta permanecen desplegados en las zonas afectadas. Desde el inicio de la emergencia, Asocapitales ha consolidado información proveniente de las alcaldías, organismos de gestión del riesgo y entidades nacionales. El informe de la Asociación advierte precisamente que los balances permanecen en actualización mientras avanzan las evaluaciones territoriales.
Cali y Pereira concentran la mayor afectación
Cali presenta el mayor número de víctimas mortales entre las ciudades capitales, con 95 fallecidos, según informó la mañana de este martes su alcalde Alejandro Eder, seguida por Pereira, con 72. Ambas ciudades concentran la mayoría de fallecidos registrados en las capitales, equivalentes a más del 91 % de las víctimas fatales reportadas en estos territorios.
En Cali continúan las labores de búsqueda, rescate y evaluación de estructuras. Desde los primeros balances se reportaron colapsos con personas atrapadas, afectaciones en infraestructura hospitalaria, vías y estaciones del sistema de transporte masivo, así como la necesidad de apoyo de equipos especializados de búsqueda y rescate urbano.
En Pereira, la emergencia también ha comprometido numerosas edificaciones e infraestructura estratégica. Los reportes iniciales daban cuenta de personas atrapadas y desaparecidas, daños en infraestructura de salud, afectaciones en el aeropuerto Matecaña y dificultades en las comunicaciones y el suministro de energía, factores que han dificultado el levantamiento del balance definitivo.
Quibdó y Manizales
En Quibdó se registran 9 fallecidos. La capital chocoana presenta además afectaciones en viviendas e infraestructura educativa, sanitaria y aeroportuaria. Entre los puntos que han requerido especial atención se encuentran la Universidad Tecnológica del Chocó, la Institución Educativa Carrasquilla y edificaciones afectadas en diferentes sectores de la ciudad.
En Manizales se reportan 5 víctimas mortales y continúan las evaluaciones estructurales. Los primeros balances identificaron daños en edificaciones del centro de la ciudad, así como afectaciones en la Catedral Basílica Metropolitana, la Universidad Nacional y el aeropuerto La Nubia.
Colombia despertó el lunes con uno de los eventos sísmicos más fuertes de su historia reciente. El movimiento telúrico sacudió calles, viviendas y edificios, y obligó a detener durante más de un minuto las actividades que se desarrollaban en distintas regiones del país. Desde los primeros segundos, la población salió de sus hogares y las autoridades activaron protocolos de emergencia ante la magnitud del fenómeno, mientras la incertidumbre se extendió rápidamente entre millones de personas a lo largo del territorio.
De acuerdo con el balance presentado por el Servicio Geológico Colombiano (SGC), a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto se registró un terremoto de magnitud 7,4. El epicentro fue ubicado en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, desde donde se propagaron ondas sísmicas que fueron percibidas en amplias zonas del territorio nacional. La profundidad y las características del movimiento explican la intensidad con que fue sentido por en varias regiones nacionales desde temprano.
La respuesta institucional comenzó de inmediato. Equipos de emergencia, autoridades locales y organismos de socorro se desplazaron hacia los departamentos que concentraban los mayores reportes de afectación, entre ellos Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Chocó. La prioridad fue establecer el estado de las personas, verificar las condiciones de las edificaciones y garantizar corredores seguros para el ingreso de ambulancias, bomberos y personal especializado. Al mismo tiempo, los gobiernos territoriales activaron sus protocolos para coordinar la atención de la emergencia en cada región.
En Bogotá y Medellín, el sismo también fue percibido con claridad, aunque, según los reportes disponibles, no se registraron daños estructurales de consideración. Sin embargo, el temor se apoderó de las calles, mientras miles de ciudadanos abandonaban edificios y buscaban espacios abiertos por precaución. En paralelo, las zonas más afectadas enfrentaron dificultades para comunicarse, debido a la saturación de las líneas telefónicas y de los servicios de datos. Esta interrupción complicó durante las primeras horas el contacto entre familias, autoridades y equipos de rescate.
Tras el movimiento, se conocieron reportes de daños en Cali, Pereira, Quibdó y Manizales. Videos difundidos por habitantes mostraron fachadas desprendidas, estructuras comprometidas y edificaciones colapsadas en cuestión de segundos, lo que provocó evacuaciones preventivas y escenas de angustia en distintos barrios. Se reportaron afectaciones en aeropuertos, iglesias, centros de salud, escuelas, viviendas y otros espacios de uso público. Las imágenes permitieron dimensionar la gravedad de la emergencia, mientras los organismos de socorro advertían que la evaluación de daños estaba en desarrollo durante la jornada.
En San José del Palmar, municipio señalado como epicentro del terremoto, se informaron daños en viviendas e infraestructura local. Sin embargo, durante las primeras horas no hubo víctimas mortales en esta zona, mientras las autoridades concentraban esfuerzos en verificar el estado de las comunidades rurales y garantizar el acceso de los equipos de atención. La situación del municipio permanecía bajo evaluación, debido a la dificultad para establecer comunicaciones estables y obtener un diagnóstico completo de las afectaciones registradas en el territorio.
Según el corte preliminar incluido en el balance de emergencia, a las 6 a.m. de este martes, en el país se contabilizaban 169 personas fallecidas, más de 600 heridas y miles de viviendas, edificios, hospitales, escuelas y sedes públicas. A estas cifras se suman personas que continúan desaparecidas entre los escombros de las edificaciones colapsadas, además de familias que buscan a sus seres queridos. Los números, por tratarse de un balance inicial, podrían variar conforme avancen las labores de rescate, identificación y evaluación de daños en las próximas horas y días, según la información oficial disponible.
Las labores de búsqueda y rescate se intensificaron en las zonas con mayores afectaciones. Bomberos, Fuerzas Militares, Policía Nacional y equipos especializados ingresaron a sectores donde existía posibilidad de encontrar sobrevivientes entre los escombros. A ellos se sumaron habitantes de Cali, Pereira, Quibdó y Manizales, quienes apoyaron la localización de personas atrapadas y la entrega de insumos. La coordinación entre organismos oficiales y comunidades resultó fundamental para evitar riesgos adicionales, organizar las zonas de trabajo y mantener despejadas las rutas de acceso principales.
El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, asumió el liderazgo de la emergencia y se trasladó a Bogotá para encabezar la respuesta institucional. Desde la Sala de Crisis Nacional de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), convocó al Comité Nacional para el Manejo de Desastres con el propósito de revisar los daños, priorizar recursos y coordinar las acciones de atención. El Gobierno anunció el despliegue de todas sus capacidades para apoyar a las comunidades afectadas y damnificadas.
Los gobernadores y alcaldes de las zonas afectadas instalaron Puestos de Mando Unificado para evaluar necesidades y coordinar ayudas. Simultáneamente, se habilitaron centros de acopio destinados a recibir alimentos, agua, colchonetas, artículos de higiene, carpas, luces, guantes, cascos y otros elementos esenciales. El Ministerio del Interior, junto con la Ungrd, desplegó equipos técnicos e ingenieros para evaluar la magnitud de los daños. Mientras tanto, la Fuerza Pública y los cuerpos de bomberos continuaron las labores de rescate y remoción de escombros.
Vías cerradas por el terremoto
El terremoto provocó múltiples afectaciones en corredores viales de Tolima, Quindío, Valle del Cauca y Caldas, principalmente por deslizamientos de tierra y caída de árboles, informó la Dirección de Tránsito y Transporte de la Policía Nacional.
En Tolima permanecen cerradas las vías Calarcá–Ibagué, en el sector Cajamarca, y Manizales–Fresno, en Alto de Letras. En Quindío se reportan cierres totales en los corredores Montenegro–Quimbaya y Armenia–Alcalá, además de pasos restringidos a un carril en otros puntos.
Valle del Cauca registra cierres en los corredores Buga–Buenaventura, Cali–Loboguerrero y Buenaventura–Buga, mientras en Caldas permanece cerrado el tramo Pereira–Chinchiná. Las autoridades le han solicitado a los conductores evitar los puntos afectados y seguir las instrucciones de las autoridades. La Policía recomendó extremar precauciones, evitar desplazamientos innecesarios y verificar el estado de las vías antes de viajar.
Estos son los aeropuertos afectados
El movimiento telúrico provocó afectaciones en siete aeropuertos del país y obligó a suspender temporalmente las operaciones comerciales en cinco terminales, informó la Aeronáutica Civil.
Los aeropuertos de Pereira, Manizales, Armenia, Cartago y Buenaventura permanecen sin vuelos comerciales mientras equipos técnicos inspeccionan sus instalaciones. En estas terminales únicamente se permiten operaciones médicas y de aviación de Estado. El aeropuerto internacional Alfonso Bonilla Aragón de Cali reportó afectaciones y suspendió sus operaciones como medida preventiva. Quibdó completa el grupo de terminales afectadas.
Entre los puntos con daños se encuentra el aeropuerto Matecaña de Pereira, donde se registraron afectaciones en sectores de la terminal y fue necesario evacuar a los usuarios. La Aerocivil recomendó consultar directamente con las aerolíneas y canales oficiales antes de viajar.